El truco de la botella de plástico que puede iluminar una habitación oscura sin usar electricidad
Una botella de plástico llena de agua puede convertirse en una alternativa para llevar luz natural a una habitación oscura sin consumir electricidad . Aunque a primera vista parece un truco casero, el sistema se basa en un principio físico muy conocido: la refracción de la luz.
La técnica es conocida como lámpara de Moser y consiste en atravesar el techo con una botella PET transparente llena de agua, dejando una parte expuesta al sol y otra hacia el interior de la vivienda.
Cuando los rayos solares atraviesan el recipiente y el agua, la luz cambia de dirección y se dispersa dentro del ambiente , permitiendo iluminar un espacio mucho mayor que el que alcanzaría un simple orificio en el techo.
Según explicó El Imparcial , se trata de un método de bajo costo que fue utilizado especialmente en construcciones con pocas ventanas y en comunidades con dificultades para acceder a iluminación convencional.
El principio detrás del invento es relativamente sencillo. La botella funciona como una especie de difusor de luz natural .
Una parte del recipiente queda sobre el techo y recibe directamente la radiación solar. Los rayos ingresan en la botella y, al atravesar el agua, se refractan y distribuyen en diferentes direcciones hacia el interior de la habitación .
Por eso, no se trata de una lámpara solar en el sentido tradicional: no produce electricidad, no almacena energía ni necesita baterías . Simplemente permite aprovechar de una manera más eficiente la luz disponible en el exterior.
En condiciones adecuadas, el sistema puede alcanzar una luminosidad comparable con la de una antigua lámpara incandescente de entre 40 y 60 watts.
El elemento central es una botella PET transparente de aproximadamente 1,5 o 2 litros , que debe estar limpia y permitir el paso de la luz.
Luego se llena con agua. En algunas versiones se incorpora una pequeña cantidad de lavandina , cuya función no es aumentar la iluminación sino evitar la proliferación de algas y microorganismos que, con el tiempo, podrían volver turbia el agua y reducir el paso de la luz.
Para instalarla es necesario realizar una abertura en el techo e introducir el recipiente de manera que una parte quede expuesta al exterior y otra ingrese en la habitación .
El punto crítico es el sellado: los bordes tienen que quedar correctamente impermeabilizados para impedir que la lluvia genere filtraciones.
La historia de esta particular forma de iluminación se remonta a comienzos de los años 2000 y tiene como protagonista al mecánico brasileño Alfredo Moser .
Moser desarrolló el sistema en Brasil como una solución sencilla para aprovechar la luz del sol dentro de espacios oscuros.
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