Los negocios que activa el boom energético y el cuello de botella que amenaza con frenarlos
Una papa pelada y cortada puede recorrer 400 kilómetros antes de terminar en un plato de comida servido a 4000 metros de altura.
El recorrido parece desproporcionado para un producto tan sencillo, pero permite dimensionar parte de la estructura que se mueve detrás de una mina, un yacimiento o una planta instalada lejos de los centros urbanos.
Grupo L se ocupa de que ese plato llegue a destino .
La empresa argentina tiene 7200 colaboradores, está presente en 15 provincias y brinda alimentación, limpieza, hotelería y mantenimiento en sitios remotos, según explicó Marcelo Delbarba, director de Desarrollo de Negocios, Relaciones Institucionales y Comunicación de la compañía.
Al mismo tiempo, en Neuquén, una desarrolladora que comenzó con proyectos inmobiliarios urbanos impulsa dos parques de energías renovables con una potencia conjunta cercana a los 200 MW y una inversión estimada de US$288 millones .
AKROS también proyecta una base logística, productiva y residencial sobre un campo de 7685 hectáreas , de acuerdo con su socia gerente, Alicia E.
Henríquez.
Entre ambos proyectos aparece el mismo fenómeno, donde el crecimiento de la actividad energética ya derrama negocios sobre otros sectores, pero también expone los límites de la infraestructura y de la capacidad productiva local.
Gastón Ghioni, subsecretario de Energía de la provincia de Buenos Aires, puso el foco en uno de ellos y cómo la falta de transporte eléctrico de alta tensión impide sumar nuevos proyectos y amenaza con dejar a la generación por detrás del avance del petróleo y el gas.
Los tres participaron de uno de los paneles del capítulo 4 de Energía , organizado por LA NACION , y moderado por la periodista Carla Quiroga, donde analizaron las inversiones que buscan anticiparse al crecimiento y los límites que todavía condicionan su expansión.
Ghioni, Henríquez y Delbarba: expertos analizan el panorama energético argentino El negocio de llegar antes En los sitios remotos, la primera obligación no es crecer.
Es no detenerse.
“El servicio no puede parar nunca”, resumió Delbarba.
Grupo L puede montar una cocina para alimentar a 800 personas a 3000 metros de altura , pero también debe llegar hasta la boca de un pozo donde trabajan cuatro operarios .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.