Una vidriera de poder tecnológico de China en medio de la crisis demográfica y laboral
PARÍS.– Del 22 al 26 de agosto, la segunda edición de los World Humanoid Robot Games reunió en Pekín a 600 equipos y más de 2000 robots humanoides procedentes de 16 países, en una competición donde dos máquinas batieron el récord mundial de los 100 metros.
Tras esa puesta en escena espectacular, se esconde una política industrial declarada, una batalla por el mercado mundial de la robótica y, en el fondo, la voluntad de ocultar un profundo malestar social que la propia naturaleza de esas máquinas pone de manifiesto.
En la pista del velódromo olímpico de Pekín, reconvertido para la ocasión, un robot del fabricante de teléfonos Honor, bautizado como “Blitz”, prestó juramento durante la ceremonia de apertura del 22 de agosto: un ritual inspirado en el de los Juegos Olímpicos , pero con menos solemnidad y más ambición industrial.
Dos días después, el Tiangong Ultra y el Lightning batieron, cada uno, el récord mundial de los 100 metros que Usain Bolt ostentaba desde 2009, con tiempos de 9”39 y 9”47 respectivamente, frente a los 21”50 de la primera edición, celebrada un año antes.
Pekín se esmeró en subrayar que la mayoría de las pruebas de pista se realizaron esta vez en forma totalmente autónoma , sin teleoperación humana, un argumento de venta así como un indicador de progreso técnico.
La hazaña no consiguió repetirse, sin embargo, cuando los humanoides intentaron superar a Leo Messi en una improvisada cancha de fútbol, que se convirtió en escenario de un patético descalabro de esos pretendidos ases de la high-tech.
Pero esos Juegos no son fruto de ninguna casualidad en el calendario.
“Son la continuación de una secuencia doctrinal precisa, iniciada en septiembre de 2023 con el eslogan de las ‘nuevas fuerzas productivas de calidad’ lanzado por Xi Jinping, seguida por el plan del ministerio de Industria y Tecnologías de la Información para la producción masiva de humanoides, y consagrada finalmente en marzo de 2025 con la inclusión de la ‘inteligencia encarnada’ en el informe de gestión del gobierno”, señala Giorgio Cuscito, especialista en geopolítica china en la revista Limes.
El mercado mundial ya muestra su huella: el 87 % de los robots humanoides entregados en 2025 en todo el mundo procedían de fábricas chinas .
Los grupos Agibot y Unitree representan, por sí solos, dos tercios de la producción mundial, frente a tan solo un 13 % de las empresas estadounidenses.
El banco Barclays proyecta que China podría desplegar 24 millones de unidades para 2035, frente a los 4,4 millones del resto del mundo, lo que permitiría compensar hasta un 60 % de una escasez de mano de obra estimada en 37 millones de trabajadores.
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