La jefa del FMI advirtió que la economía global resiste el shock por la guerra en Medio Oriente pero crecen los riesgos fiscales
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este martes que la economía mundial resistió mejor de lo previsto el impacto energético asociado al cierre del estrecho de Ormuz , pero enfrenta un deterioro fiscal creciente y mantiene riesgos a la baja .
La funcionaria hizo esa evaluación antes de la reunión de ministros de Economía del G20 , en un escenario atravesado por inflación persistente, deuda elevada, tensiones comerciales y el efecto desigual de la guerra en Irán sobre los mercados de energía.
“La economía global está como el barco de la nueva película de Christopher Nolan, ‘La Odisea’.
Al igual que ese navío azotado por la tormenta, resiste fuertes vientos en contra derivados de altos niveles de deuda, una inflación persistente y tensiones comerciales”, resumió Georgieva en un encuentro con periodistas.
Georgieva sostuvo que el panorama global mostró una capacidad de respuesta mayor a la esperada frente al shock sobre la oferta energética en el Golfo Pérsico , aunque remarcó que esa resistencia no despejó las amenazas que siguen pesando sobre la actividad.
Ella advirtió que las existencias de petróleo y gas se están agotando y que la llegada del invierno en el hemisferio norte suele empujar al alza el consumo de gas y combustibles como el gasóleo.
“Esto significa que la crisis energética aún no ha terminado.
Un nuevo aumento en los precios del petróleo podría impulsar la inflación, obligando a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva, con graves consecuencias para los costos del servicio de la deuda y la actividad económica”, apuntó.
Por otro lado, la titular del FMI afirmó que los riesgos para la economía internacional quedaron más equilibrados que en abril, cuando el conflicto recién escalaba, pero aclaró que todavía se inclinan en sentido negativo por la presión sobre las cuentas públicas y por la posibilidad de que los bancos centrales prolonguen políticas monetarias restrictivas .
La economista búlgara describió la coyuntura como un tironeo entre dos fuerzas de signo opuesto.
Por un lado, ubicó la disrupción en el suministro energético vinculada a Oriente Medio.
Por el otro, señaló el empuje que genera la expansión de la inteligencia artificial , una ola de inversión que hasta hace poco se concentraba en Estados Unidos y que empezó a mostrar efectos en otras economías.
“El impacto neto de estas dos fuerzas es asimétrico entre países y depende de la exposición que cada uno tenga a las interrupciones energéticas, las vulnerabilidades macroeconómicas y su posición en la cadena de suministro de la IA”, mencionó.
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