Las preguntas sin respuesta sobre el asesinato de Lorca: de los motivos de su fusilamiento a los documentos clasificados que podrían arrojar luz sobre su muerte
Entre 1929 y 1930, Federico García Lorca escribió un poema llamado Fábula y rueda de los tres amigos : “Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No.
No me encontraron".
Aunque el poeta nos hablaba entonces de su mundo interior, es inevitable pensar que, de algún modo, estas palabras presagiaron su propia muerte , en un agosto de hace ya 90 años.
El asesinato de Federico García Lorca ha sido, desde entonces, uno de los grandes símbolos del horror de la Guerra Civil y de los cientos de miles de ejecutados que, como él, acabaron enterrados en algún lugar cuyo nombre ya nadie es capaz de recordar.
“No dejan de ser crímenes de lesa humanidad, cometidos contra la población civil en ciudades como Granada, donde no hubo Guerra Civil porque el bando sublevado las tomó el mismo 20 de julio de 1936”, señala Francisco Carrión Méndez , profesor de la Universidad de Granada y director de la Cátedra de Memoria Democrática Salvador Vila.
Este arqueólogo lleva diecisiete años trabajando para recuperar restos de personas fusiladas.
Solo en Granada, se estima que pudieron ser asesinadas 5.000 personas, de las cuales él y su equipo han logrado exhumar a 194.
Sin embargo, pese a sus múltiples intentos, no han logrado dar con los restos de Lorca, al igual que otros tantos expertos que, en distintas localizaciones en el barranco entre Víznar y Alfacar , han tratado de dar con él sin conseguirlo.
Entre tanto, los indicios, pruebas y teorías sobre por qué y cómo se produjo su muerte no han dejado de crecer, aunque eso no haya aumentado las certezas.
Y es que, 90 años después, su asesinato sigue siendo en muchos sentidos un misterio.
Reconstrucción de un asesinato Pocos días antes de estallar la Guerra Civil, Lorca viajó a Granada para reunirse con su familia.
Intuyendo que su vida corría peligro, diplomáticos de países como Colombia o México le ofrecieron protección e infraestructuras para abandonar España, pero el poeta decidió permanecer junto a los suyos.
Tras el alzamiento militar, la guarnición local tomó el control de Granada y se desencadenó una represión sistemática contra personalidades afines a la república.
Por ejemplo, el 16 de agosto, el alcalde republicano de la ciudad y cuñado del poeta, Manuel Fernández-Montesinos, es fusilado en las tapias del cementerio.
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