“Mañana seremos diezmados”: la sangrienta batalla de Curupaytí, los actos de heroísmo y el trágico final del hijo de Sarmiento
La noche anterior a la batalla, que todos suponían funesta y con los peores presagios, un grupo de oficiales argentinos se reunieron a cenar en la carpa del tucumano Caupolicán Molina , 33 años, uno de los médicos cirujanos del ejército que se había ganado el afecto de Bartolomé Mitre luego de haber atendido a su hermano Emilio.
Estaban Juan Bautista Charlone , 45, jefe de la Legión Militar; Manuel Fraga, 33, jefe del 4° de infantería de línea; José Arredondo , 35, a cargo de la segunda columna; Manuel Rosetti , 33, jefe del 1° de infantería de línea; Alejandro Díaz , 31, jefe del 3°; Francisco Paz , 21, del 12° de infantería; Luis María Campos , 28 y J osé Ignacio Garmendia , de 25 años.
Era la última vez que comerían juntos.
Era la guerra de la Triple Alianza , en la que Argentina, Uruguay y Brasil enfrentaron al Paraguay desde fines de 1864 a marzo de 1870.
Si bien fue impopular en el interior del país y costó reclutar hombres, las filas del ejército argentino se llenaron de hijos de muchas familias porteñas y reunió a jóvenes oficiales.
Muchos de ellos estaban en esa carpa.
En el campamento argentino se respiraba un aire de rara alegría .
Todos sabían que en pocas horas habría un combate sangriento.
Arredondo iba a irse porque Mitre lo había invitado a cenar, pero le pidieron que fuera después, que se quedara a comer con ellos.
Cuando finalmente se retiró, Charlone dijo que “él va a ser el único de nosotros que salga ileso mañana” .
Le preguntaron por qué había dicho eso.
“¡Quién sabe! Cosas del espíritu nomás.
He dicho eso como hubiese dicho cualquier cosa”.
Al día siguiente Charlone le entregó a un ayudante sus papeles personales, su cartera y reloj.
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