El refugio que custodia la memoria de la esclavitud afrodescendiente en Perú
Zaña (Perú), 16 oct (EFE).- Detrás de una humilde fachada blanca, el Museo Afroperuano de Perú se ha constituido en el principal espacio de memoria del país andino para esta minoría, al reivindicar la cultura afrodescendiente y recordar los siglos de esclavitud de esta población.
Para visitarlo hay que viajar a Zaña, una localidad de la costa norte de Perú cercana a la ciudad de Chiclayo que en 2017 fue reconocida por la Unesco como 'Sitio de la Memoria de la Esclavitud y de la Herencia Cultural Africana', lo que enmarca a esta población en la internacional Ruta del Esclavo.
Gracias al director del museo, Luis Rocha, a sus colaboradores y a la voluntad de los vecinos, que han contribuido con donaciones, Zaña cuenta así con un espacio para rememorar tradiciones y vivencias que marcaron a la comunidad afro.
Sus salas rinden homenaje a la cultura y música afro, y hay decenas de instrumentos como tambores, checo, la angara, la botija de barro, marimbas y el tamborejo. Sobresale la colección de decenas de tambores de matriz africana, elaborados en tronco ahuecado y cubiertos con cuero.
Las mujeres aparecen con un rol protagónico con sus recetas y objetos domésticos, así como carretas que utilizaban en las haciendas y diversas figuras y esculturas africanas.
También se muestran copias de contratos de venta de esclavos e instrumentos de tortura, como los sellos de metal con los que marcaban a fuego a los esclavos con las iniciales de sus compradores, así como ilustraciones racistas del siglo XIX.
Zaña, conocida al inicio de la época colonial como la Sevilla del Perú, está ubicada a 750 kilómetros de Lima y pasó de ser cuna del pueblo preincaico mochica a una importante ciudad en el Virreinato español al estar junto a un valle y cerca al mar. En ella se construyeron iglesias y conventos de varias congregaciones.
Los esclavos llegaron por el puerto cercano de Chérrepe para trabajar en 31 haciendas de caña de azúcar manejadas por españoles; y durante los siglos XVI y XVII fue capital de la región.
El director del museo explica a EFE que una serie de infortunios cambiaron radicalmente su suerte: primero, en 1686, el temido pirata Edward Davis y su tripulación saquearon toda la ciudad, incluyendo las iglesias y las alhajas de todas las familias españolas adineradas.
Pocos años después, en 1720, un fenómeno climático de El Niño extremadamente fuerte devastó la ciudad, arrasó con los conventos y cultivos después de que lloviese durante 15 días y el río Zaña se desbordase.
Ambos sucesos provocaron que los españoles se mudaran a ciudades cercanas como Trujillo y Lambayeque y los esclavos se quedaron libres en Zaña. Por eso, esta localidad, aunque se fue mezclando, tiene aún un alto porcentaje de personas afroperuanas.
"Los patrones huyeron a diferentes partes de Perú.
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