Solo en Off | La pelea del Gobierno con la prensa llegó también a la calefacción de la Casa Rosada
“Ah, pero acá hace un frío de locos” , se sorprendió el gobernador, con mucha experiencia en bajas temperaturas.
Había arribado a la sala de prensa de la Casa Rosada una mañana congelada en Buenos Aires, luego de encontrarse con un alto funcionario nacional, y llegaba a un espacio en el que la calefacción brilla por su ausencia desde hace rato.
Impresionado por la situación, que se suma al virtual congelamiento de las actividades de la sala de prensa desde el 23 de abril pasado, el mandatario se dispuso a intentar una sigilosa ayuda.
Así llegaron, luego de distintos trámites internos y con la intención de sostener su aporte en reserva , dos estufas de tamaño moderado para intentar paliar los efectos nocivos del invierno.
Un tercer artefacto sigue envuelto en la enmarañada burocracia interna, con indicios ciertos de que no llegará, finalmente, al primer piso de la Casa Rosada.
Se trató, por cierto, de una temporada de escasos gestos del Gobierno hacia la prensa.
El mandatario provincial pudo escuchar, de boca de la prensa, que desde el 23 de abril, cuando el ingreso de los periodistas fue cerrado por once días , las condiciones de trabajo fueron empeorando.
Vidrios acondicionados para que nada pueda verse, acceso vedado a patios y pasillos clave, ingreso y egreso por la comisaría de la casa, lejos de los funcionarios, y un celo extremo por parte de la Casa Militar en revisar pertenencias, credenciales y elementos de trabajo de cada periodista, pasaron a formar parte del paisaje diario de los representantes de cada medio.
La llegada de nuevos encargados de la comunicación institucional, con Fabián Fernández como secretario de Comunicación y Prensa, trajo algunas mejoras, como la difusión de la agenda diaria, y el vocero, Adrián Ravier , enfrenta cada martes a los periodistas en conferencia de prensa.
Pero nada varió en lo sustancial: enojados con la prensa, hacia la que no ahorran insultos, el presidente Javier Milei y la poderosa secretaria general de la Presidencia, Karina Milei , insisten en que –como escuchó un alto funcionario- “a los periodistas, ni agua” dentro de Balcarce 50.
Complicados por un invierno más crudo de lo esperado, los periodistas ya adivinan un verano aun peor: el aire acondicionado de la sala tampoco funciona.
Milei se enojó y bloqueó a un discípulo de Huerta de Soto Poco y nada se supo de Alejandro Nimo luego de su escandalosa salida de la embajada argentina en Madrid.
El agregado de promoción de inversiones de la embajada, enemistado sin retorno con el embajador Wenceslao Bunge (llegado allí por gestiones del entonces canciller Gerardo Werthein ) se quedó sin oficina y sin cargo en julio, luego de no pocos roces con el jefe de la delegación y la Cancillería que encabeza, desde noviembre pasado, Pablo Quirno .
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