Los bomberos forestales alertan de que el 82% del dispositivo quedará desactivado en unos días pese al riesgo de incendios
Temperaturas extremas, jornadas de trabajo extenuantes, descanso en barracones y, en algunos casos, con problemas para disponer de agua, comida o material suficiente.
Así han descrito los bomberos forestales de Castilla-La Mancha una «campaña dura» marcada por el desgaste físico y mental y por unos incendios cada vez más difíciles de controlar.Y ahora, cuando todavía no ha desaparecido el riesgo, llega la reducción del dispositivo.
Representantes de CSIF en Geacam en una rueda de prensa que, en apenas una semana, se desactivará el 82% del operativo de incendios : un 22% este viernes y otro 60% el próximo 25 de septiembre, mientras Castilla-La Mancha continúa en «época de peligro alto y extremo».Según ha indicado Ana Nares, trabajadora y delegada sindical, la campaña deja 41.000 hectáreas de terreno forestal quemadas , diez veces más que el año pasado, 1.187 incendios desde enero hasta la actual semana frente a las 4.100 hectáreas arrasadas y los 1.197 incendios registrados en el mismo periodo del año anterior.
Es decir, prácticamente 37.000 hectáreas más que el año pasado.La bombera ha advertido de que «la intensidad y el comportamiento de los incendios hacen cada vez más complicado trabajar con garantías de seguridad» y obligan a los bomberos forestales a «tomar decisiones en cuestión de segundos de las que pueden depender vidas humanas y la seguridad de sus propios compañeros».« No podemos afrontar los incendios del siglo XXI con una organización diseñada para responder a los incendios del siglo pasado », ha señalado, haciendo referencia a que el cambio del modelo de extinción debe ir acompañado de una «mayor preparación de la sociedad frente al riesgo de incendios.En este sentido, ha insistido en la necesidad de reforzar la prevención durante todo el año porque «los incendios se apagan en invierno», aunque ha matizado que «prevenir no consiste únicamente en limpiar el monte, sino en gestionar estratégicamente el combustible, crear discontinuidades y generar zonas en las que el fuego pierda intensidad, facilitando así el trabajo de los equipos de extinción».Un dispositivo que «trabaja bajo mínimos»Por su parte, su compañero Juan Sainz ha cuestionado las declaraciones de la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, sobre la contratación de trabajadores fijos discontinuos como una práctica «habitual» en la empresa pública Geacam.
Según el sindicato, cerca del 32% de la plantilla, unas 700 personas, continúa trabajando en condiciones de temporalidad , con contratos de apenas 103 días y pudiendo llegar a encadenar durante mucho tiempo, incluso hasta 9 años, esta situación antes de alcanzar una estabilidad laboral.«Esta precariedad está provocando dificultades crecientes para atraer y retener profesionales cualificados.
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