La Diada recupera el 'Catalunya, un sol poble' frente al auge de la extrema derecha
Reza un conocido aforismo que la historia no se repite, pero rima. Catalunya se ha desperezado esta Diada del Onze de Setembre con las imágenes todavía en las retinas de los golpes de porra de los Mossos y la escalada de tensión en el Fossar de les Moreres entre manifestantes antifascistas y militantes de Aliança Catalana. El ambiente se caldea en pleno auge de la extrema derecha. Y ante esa realidad, el catalanismo, de izquierda a derecha, ha desempolvado al unísono el lema de 'Catalunya, un sol poble', fraguado en el antifranquismo. Ninguno de ellos tiene la receta para poner pie en pared al auge ultra, que bebe también de sus respectivos electorados, pero se va imponiendo una preocupación compartida que ha motivado que hayan salido en defensa de una catalanidad inclusiva frente a los discursos discriminatorios y excluyentes.
El conflicto entre Catalunya y España ha quedado relegado de las consignas políticas para centrarse en la dicotomía entre democracia y autoritarismo. El propio president de la Generalitat, Salvador Illa , ha advertido de que ese es el eje en el que se van a mover las próximas elecciones, tanto las municipales como las generales. Es por ello que lleva días invocando a la "unidad de acción" del catalanismo para hacer frente a grandes retos como el conflicto educativo, las infraestructuras como la red de Rodalies , la financiación o la vivienda bajo la premisa de que la extrema derecha se alimenta del malestar que generan esas carpetas irresueltas y de que ese desasosiego acaba poniendo en jaque la convivencia.
La batería de declaraciones de la jornada ha tenido el mismo hilo conductor. De la llamada de la portavoz del Govern, Sílvia Paneque , a defender una "Catalunya inclusiva" y con "capacidad de tejer alianzas" ante quien busca la confrontación a la "unidad interna" de los partidos catalanistas que ha pedido el presidente del Parlament, Josep Rull , ante "el miedo, el señalamiento y el odio" que agitan los partidos de extrema derecha. Esa sintonía institucional no ha impedido que la oposición trate de no dar tregua al Executiu del PSC. Tanto el secretario general de Junts, Jordi Turull , como la de ERC, Elisenda Alamany , han señalado que precisamente los problemas de gestión del Govern y su "falta de ambición" son caldo de cultivo para los partidos reaccionarios.
Cuanto más se acerquen las elecciones municipales, más difícil será que incluso los socios del Govern arrimen el hombro. Pero lo que todos han pregonado, desde el PSC a Junts, ERC, los Comuns y la CUP, es una identidad catalana tejida sobre la pluralidad y la diversidad sin discriminaciones por motivo de origen. Todos han avisado de que hay riesgo de que la involución y el retroceso en derechos y libertades se abra paso, aunque otro cantar es qué hay que hacer para impedirlo.
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