Deja de buscar el propósito de tu vida y empieza a disfrutar de un picnic
Unas vacaciones relajantes, una noche con amigos, la celebración de un cumpleaños o una boda son situaciones universalmente consideradas gratas y placenteras.
Pero requieren de condiciones específicas o disponer de horas por delante.
Son eventos excepcionales, una excepción que hace que la alegría no parezca la norma.
Por ello, el neurólogo Richard Sima propuso en un artículo publicado en el Washington Post una alternativa para alcanzar una calma similar: los joy-snaking o aperitivos de alegría, pequeños momentos en los que disfrutamos de una felicidad instantánea.
Sin más objetivo ni meta que la satisfacción del instante.
Un café humeante, una charla con un amigo, el sol calentando la piel o un automasaje en los pies.
Todos tenemos unos minutos diarios que invertir en nosotros mismos.
Así de fácil y, en ocasiones, así de difícil.
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