Enric Mas: adiós al eterno segundón
El ciclismo le debía una a Enric Mas (31 años, Artà). O más de una. Y desde hace años. No ha sido el corredor más carismático, ni muy amigo de las entrevistas o los medios de comunicación, pero sí un trabajador incansable sobre la bicicleta. Un trabajador silencioso y con mentalidad de acero, aunque a veces se resquebrajara por las dificultades que se le han presentado en su carrera deportiva. De todas y cada una de ellas se ha repuesto el corredor del Movistar, hasta firmar una historia de redención de justicia con su triunfo en la Vuelta a España 2026.
Venga lo que venga en el futuro, ya nadie le quita a Mas ser campeón de una gran vuelta, algo que persiguió desde su explosión como ciclista, dadas sus fantásticas condiciones como escalador. Alberto Contador, uno de sus grandes valedores, ya lo tenía claro en La Vuelta 2017, carrera en la que se despidió del ciclismo profesional con su éxito en el Angliru. “Aquí está el futuro del ciclismo español, Enric Mas”, le dijo a las cámaras el de Pinto, casi poniendo el foco en el balear como su sucesor. Al año siguiente se dio a conocer internacionalmente en la ronda española, triunfando en la cima de la Gallina por delante de Simon Yates, a la postre campeón. El Movistar movió ficha y en 2020 asumió su fichaje como el gran activo del ciclismo español. Pero el cuento estaba lejos de ser de hadas...
Desde entonces, por una u otra razón, su indiscutible talento no estuvo a la altura de las expectativas. Sí en La Vuelta, su escenario fetiche, en el que consiguió hasta cuatro podios (tres veces 2º). A veces, falta de valentía. Otras, falta de piernas. Y si no, lidiar con una generación de corredores de leyenda, como Primoz Roglic, Tadej Pogacar, Remco Evenepoel, Jonas Vingegaard... Todos ellos se cruzaron en su camino en algún momento, pero el carácter siempre estuvo ahí. Como el momento en el que increpó a unos aficionados que estaban faltándole al respeto. También su calidad, como demostró al derrotar al mismísimo Pogacar en el Giro de la Emilia. Era cuestión de tiempo que llegara a lo más alto. Aunque el tiempo pasaba inexorable y parecía quitarle la razón...
“Sabemos que a Enric le cuesta ganar”, decía el propio Eusebio Unzué, dueño del Movistar, en alguna entrevista con AS en años pasados. Pese a todo, Mas siempre tuvo el respaldo de los suyos. La renovación a largo plazo llegó. Méritos hizo, a base de tesón y trabajo, aunque su palmarés, frenado en seco en 2022, no hacía justicia a ello: seis triunfos. Probablemente, esa circunstancia nunca cambiará del todo, porque qué habría sido de Mas si no hubiera coincidido en la época de dominio de Pogacar y compañía.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en as.com — el contenido pertenece a Diario AS.