Nerea Santos, broker hipotecaria: «Nunca te compres tu primera casa con tu pareja. Hay una jugada más inteligente para crear patrimonio»
Hay una pregunta que genera muchas preocupaciones y debates a muchas parejas.
Una vez tienen su relación asentada y han conseguido ahorrar lo suficiente, llega el paso lógico de comprar una casa para vivir juntos en ella.
Sin embargo, a veces a uno de los dos miembros, o incluso a ambos, todavía les queda un mínimo de desconfianza para lanzarse a comprar en conjunto.Sin embargo, esta pregunta, lógica por otra parte, no debería hacerse solo desde el punto de vista sentimental, sino que tiene todo el sentido del mundo hacérsela desde el financiero y desde el inmobiliario.
Porque, en contra de lo que piensan muchas parejas, hay opciones más rentables y eficientes que comprar una vivienda entre dos.Así lo explica la broker hipotecaria Nerea Santos, quien advierte que en los tiempos que corren hay que dejar al margen el romanticismo y optar por soluciones más prácticas y que nos vayan a encaminar hacia un futuro más fuerte económicamente hablando. «Nunca compréis vuestra primera casa juntos como pareja.
Hay una jugada mucho más inteligente».Nerea apuesta porque la mejor opción es que solo uno de los dos sea propietario con el objetivo de aprovechar las facilidades del mercado para generar ingresos y patrimonio lo antes posible. «Uno de los dos compra primero, con financiación alta y una entrada mínima aprovechando el aval ICO si es menor de 35 años».Una vez ya se tiene la propiedad, es momento de irse a vivir a ella.
Pero lo mejor es no hacer planes a largo plazo, ya que el momento de poner en práctica la estrategia en el mercado. «Vivís ahí un año, que es lo que suelen exigir estos productos de alta financiación.
Y pasado ese año, la convertís en vivienda de alquiler».Es en ese momento cuando se empieza a perfilar el plan, ya que la pareja pierde su solución habitacional, pero empieza a generar ingresos con un inmueble que sigue siendo de su propiedad.
Y entra en acción la segunda persona de la pareja.«El segundo miembro de la pareja, como comprador de primera vivienda, conserva intacta esa condición y compra la siguiente propiedad, también con financiación alta».
De esa manera, la pareja ha pasado de tener una vivienda a tener dos.«Os mudáis juntos a la nueva casa.
Y ahora tenéis dos: una generando ingresos por alquiler y esos ingresos ayudando a pagar la hipoteca de la que usáis para vivir».
Aunque no haya una vivienda en común, lo cierto es que los dos miembros de la pareja poseen el mismo número de bienes.
Y en caso de problemas, no tienen qué iniciar una disputa por ver quién compra la parte del otro o cómo se procede a la venta.Además, el inmueble que no se habita ayuda a pagar el otro, de manera que se retroalimentan.
Y, a la vez, se ha generando una duplicación del patrimonio que ahora tiene la pareja.
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