El liderazgo de la eólica 'made in Spain' busca la reválida con el viento en contra
Airean la Marca España por todos los rincones del planeta.
Nuestra industria eólica ha sido durante décadas la punta de lanza de esta tecnología a nivel global: diseña, fabrica, instala, opera y mantiene grandes parques de innovadores aerogeneradores, tanto en mar como en tierra, por todo el mundo.
En el abrasador desierto de Atacama, en las frías aguas del mar Báltico, en las vastas llanuras australianas o en las zonas con los vientos más fuertes de la Tierra.
De hecho, somos el cuarto exportador global de aerogeneradores (por detrás de China, Dinamarca y Alemania, y por delante de EE.
UU.) y ocupamos la tercera posición en Europa y la sexta en el mundo por potencia instalada (32,9 GW).
Sin embargo, este músculo internacional no protege al sector frente a serias amenazas.
La feroz competencia de China (con precios más competitivos), las batallas judiciales que han paralizado la construcción de muchos proyectos (sobre todo en Galicia), la lentitud burocrática para levantar nuevos parques y la falta de seguridad jurídica, entre otros factores, pueden echar al traste el liderazgo de tejido industrial ensamblado durante décadas.No obstante, el sector busca expandir su presencia exterior más allá de sus destinos tradicionales europeos e iberoamericanos y pone el foco en mercados emergentes: en países que comienzan su proceso de descarbonización como Polonia, Rumanía, Bulgaria, República Checa, Marruecos, Arabia Saudí, Brasil, India, Canadá o Australia, por ejemplo.
Y en negocios florecientes con mucho recorrido por delante como la eólica fija offshore, donde ya tenemos grandes actores bien posicionados y donde nuestra industria naval y metalúrgica desempeña un gran papel.
Mientras tanto, emerge el mercado de la eólica marina flotante, que tiene un enorme potencial de crecimiento y donde ya contamos con ventaja.
Somos el primer desarrollador de patentes de eólica marina flotante del mundo: 11 de las 13 plataformas instaladas en el planeta llevan la marca Made in Spain y 14 de los 60 prototipos globales son de diseño español.Toda la cadena de valorEl secreto de este liderazgo reside en contar con toda la cadena de valor en territorio nacional: desde ingenierías y promotoras de megaparques hasta 274 centros de fabricación que producen cualquier componente de estos colosos —palas, torres, turbinas, góndolas o electrónica de potencia—, incluyendo iniciativas pioneras como la primera planta de reciclaje de palas de Iberdrola y FCC en Navarra.Claro que esta industria no ha surgido de la noche a la mañana.
A principios de este siglo se dio el escenario.
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