Del primer Fiesta al futuro electrificado: Ford Almussafes cumple 50 años como motor de la industria española
El 18 de octubre de 1976 representa una fecha clave en el calendario de la industria europea del automóvil.
Aquel día salía de las líneas de montaje de una recién construida factoría en Almussafes, a pocos kilómetros de Valencia, la primera unidad de serie del Ford Fiesta.
Aquel vehículo compacto, funcional y accesible no solo llegaba para motorizar a una generación que abría paso a la Transición democrática en España, sino que inauguraba una de las trayectorias industriales y tecnológicas más determinantes del panorama socioeconómico nacional.La génesis de este proyecto industrial se remonta a marzo de 1974, cuando Henry Ford II colocaba la primera piedra del complejo valenciano en una apuesta estratégica sin precedentes.
Apenas dos años después, tras el arranque de la producción del Fiesta, el rey Juan Carlos I inauguraba de manera oficial unas instalaciones proyectadas para competir en volumen y calidad en el mercado continental.
En un contexto marcado por la apertura social y económica del país, el Fiesta se convirtió en un símbolo de movilidad moderna mientras Almussafes comenzaba a erigir a su alrededor un entramado de proveedores que transformaría radicalmente la estructura económica de la comarca de la Ribera Baixa.Obras de construcción de la fábrica de Ford en 1975 CopilotoA lo largo de la década de los ochenta, la planta consolidó su proyección internacional.
En enero de 1981 la factoría alcanzaba el hito de fabricar su Ford Fiesta número un millón, coincidiendo con la incorporación a la cadena de montaje del Ford Escort, una adición que demostraba la capacidad de la instalación para gestionar múltiples líneas de producción.
Coincidiendo con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986, Almussafes se erigió en la vanguardia de la vocación exportadora española, transfiriendo metodología, automatización y estándares de calidad al tejido industrial local.En 1976 salía de la factoría el primer Ford Fiesta CopilotoLa década de los noventa supuso el paso definitivo hacia la madurez productiva y la integración vertical.
En 1995 se presentó el proyecto del Parque Industrial de Proveedores, inaugurado un año más tarde para implantar sistemas de suministro justo a tiempo y optimizar los costes logísticos.
En 1996 arrancaba la producción del Ford Ka, un modelo urbano de diseño rompedor que complementaba la oferta de la fábrica en un entorno económico cada vez más globalizado.
Para entonces, la factoría valenciana ya operaba plenamente integrada en la red mundial de producción de Ford Motor Company.Con el cambio de milenio llegaron las grandes cifras absolutas.
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