El desalojo de la estación de buses de Vigo deja a una decena de personas vagando: «Mañana estarán en un parque»
Más de 200 personas duermen ya, habitualmente, en las calles de Vigo.
Un colectivo para el que la ciudad más grande de Galicia no encuentra soluciones efectivas, y que ahora se enfrenta a un nuevo reto: el vallado de la nueva estación de buses .
Desde este miércoles en Vialia ya no hay colchones expuestos en el suelo ni cartones para pasar la noche al raso, pero la docena de personas desalojadas tampoco cuenta con una alternativa habitacional que mejore su situación.
Con la zona exterior limpia, vallada y precintada, la realidad es que la mayoría de los antiguos moradores de la estación permanece en sus inmediaciones , cargado con los escasos aperos que los acompañan, en busca de otro espacio en el que acampar.
Tan solo una pareja, según informan colectivos sociales, ha previsto irse de Vigo.
El resto, reconocen, buscarán cobijo en otro punto de la ciudad ante el precintado de Vialia.«Si hoy se les expulsa sin alternativa, mañana estarán en un parque, en el paseo marítimo o en otro lugar de la ciudad» expone el presidente de la asociación Os Ninguéns, David Prieto, en contacto directo con los sinhogar expulsados. «Estuvimos presentes durante el desalojo de las personas que pernoctaban en la estación, hablamos con todas ellas y excepto una pareja que va a volver a su ciudad, lo que nos trasladan es que no saben dónde van a ir ».
Sobre la jornada de este miércoles, los activistas insisten en que las personas desalojadas «estuvieron horas con sus pertenencias arrumbadas delante del vallado», sin un plan para pasar el día.
Sobre las soluciones a este problema habitacional, que también salpica a quienes sobreviven en la vieja estación de autobuses o bajo los soportales del Berbés, desde el colectivo Os Ninguéns exigen un plan que vaya más allá de las dos semanas en un albergue que se le ofrecen por parte del concello de la ciudad. «Según las personas con las que hablamos, a ninguna se le ofreció el abono municipal de una pensión, ni una alternativa similar» explican.
Sí hay constancia de que a algunas de ellas se les dio la opción de acudir a un albergue municipal, pero la mayoría de los afectados lo consideran un «parche» que los lleva a « dormir limpios quince días, para después volver a la calle , de nuevo cargados con sus pertenencias y teniendo que buscar un nuevo lugar». «Para quien lleva consigo las pertenencias de toda una vida, dos semanas bajo techo no resuelven la exclusión residencial» ahonda Prieto a la hora de incidir en que cada personas sinhogar tiene una realidad distinta. «No son un grupo homogéneo.
Cada persona tiene circunstancias y necesidades diferentes » informa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.