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La URSS desvió el agua de dos ríos gigantes para cultivar algodón. Hoy es uno de los mayores desastres ambientales: un desierto de 62.000 km²

Xataka ·
La URSS desvió el agua de dos ríos gigantes para cultivar algodón. Hoy es uno de los mayores desastres ambientales: un desierto de 62.000 km²

En los años 60, la Unión Soviética emprendió una de las mayores transformaciones agrícolas de su historia: desviar buena parte del agua de dos ríos inmensos de Asia Central para convertir el desierto en campos de algodón.

El Amu Daria y el Sir Daria llevaban miles de años alimentando el mar de Aral , entonces el cuarto mayor lago del planeta, pero Moscú decidió que aquella agua sería más rentable regando su nuevo imperio del “oro blanco”.

El algodón llegó y el agua desapareció.

Y donde antes había 67.000 km² de agua, hoy se extiende el Aralkum .

Convertir el desierto en una fábrica de algodón .

La apuesta soviética venía de lejos: ya en 1918 se había establecido que parte del agua de los dos grandes ríos debía emplearse para impulsar la producción algodonera, y en 1937 la URSS había conseguido convertirse en exportadora neta de aquello que sus planificadores llamaban “oro blanco” .

Pero el salto definitivo llegó en los años 50 y 60, cuando una gigantesca red de presas y canales empezó a capturar cantidades cada vez mayores del Amu Daria y el Sir Daria para regar algodón, arroz y otros cultivos en las estepas desérticas.

La superficie irrigada pasó de unos 4,5 millones de hectáreas a mediados del siglo XX a unos siete millones en los años 90, mientras Uzbekistán llegaba a proporcionar más de dos tercios del algodón producido por toda la Unión Soviética.

En Xataka China ha resucitado el concepto más extraño de la Guerra Fría: un avión, un barco y un lanzamisiles en una sola máquina Dos ríos gigantes dejaron de llegar al mismo sitio .

Durante milenios, el equilibrio del Aral había dependido de esos dos cursos de agua : el Amu Daria, de unos 2.500 kilómetros, y el Sir Daria, de unos 2.200.

Entre 1926 y 1960 aportaban conjuntamente una media de unos 55 km³ de agua al lago cada año, compensando la enorme evaporación de una masa de agua sin salida al océano.

El sistema empezó a romperse cuando infraestructuras como el gigantesco canal de Kara Kum comenzaron a desviar el caudal hacia los campos.

Durante los años 60, la entrada de agua cayó de forma alarmante mientras la producción de algodón se duplicaba.

La agricultura hizo florecer partes del desierto, pero lo consiguió quitándole al Aral el agua que necesitaba para existir .

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