Líderes iberoamericanos presentan a los empresarios su compromiso con el sector privado como motor del desarrollo humano
La frenética Nueva York , ya de por sí una de las ciudades más diversas del planeta y donde cada esquina es ya de normal un microcosmos inabarcable, reúne durante la semana de la Asamblea General de la ONU a los diplomáticos y líderes de todo el planeta.
Los encuentros y reuniones se suceden por todo Manhattan y en cualquier semáforo se puede coincidir con los más variados altos representantes de todos los países.
No es de extrañar que empresarios españoles y de toda Iberoamérica aprovechen la oportunidad de poder hablar cara a cara de los temas que más preocupan ahora a la inversión privada : estabilidad política en pleno auge de la polarización, refuerzo de las instituciones y el reencuentro con el sector público tras un periodo en el que desde la política se ha criticado duramente a las empresas.
Este es el objetivo que se marca CEAPI (Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica), que busca, en palabras de su presidenta, Núria Vilanova , «acercar a líderes empresariales e institucionales para identificar oportunidades concretas y definir juntos una agenda de crecimiento, inversión y desarrollo para mejorar resultados en la región».
Vilanova, junto a la secretaria general del Consejo, la expresidenta del Congreso Ana Pastor , ha organizado durante toda la semana encuentros con los grandes líderes iberoamericanos.Estas reuniones permiten a unos y otros, empresarios y políticos, profundizar en sus relaciones, conocerse y, en definitiva, encontrarse.
Así, por ejemplo, el flamante vicepresidente de Colombia , José Manuel Restrepo , pidió a los más de 40 representantes de las empresas que «confíen» en su país: «Llega un Gobierno que cree en la iniciativa privada y cree en los derechos, los de empresa, de empleo, de libertad de opinión y expresión, y los respeta en su totalidad».
Restrepo, que acude a Nueva York en representación del presidente De la Espriella —prometió en campaña electoral no dejar el país hasta que estuviera bajo control—, se marca como objetivo de su viaje a la ONU transmitir que Colombia es una nación en la que se puede confiar para la inversión con su idea de la «patria milagro» , uno de los lemas de la campaña del nuevo Gobierno.
El objetivo del vicepresidente, con amplia formación académica en materia económica, es que su país siga la senda que marcaron Estados como Singapur o Polonia, entre otros, con grandes crecimientos económicos sostenidos en el tiempo.
Su intención es lograrlo sin olvidarse de los más vulnerables e integrando la economía informal , uno de los males endémicos de la región.
Según datos de JPMorgan, los sectores irregulares emplean a más de la mitad de la fuerza laboral de Latinoamérica (55%) y suponen entre un 30% y un 40% del PIB.
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