Reabre al público la capilla del Espíritu Santo de la Mezquita-Catedral tras una ardua restauración por los daños del incendio
La capilla del Espíritu Santo de la Mezquita-Catedral de Córdoba ha reabierto sus puertas al público y vuelve a formar parte del recorrido cultural del monumento.
Los visitantes pueden contemplar de nuevo su interior y sus elementos ornamentales tras los trabajos realizados para reparar los daños provocados por el incendio que afectó al espacio el pasado año.La rápida actuación de los equipos de emergencia permitió controlar el incendio y, durante los últimos meses, los trabajos se han centrado en eliminar los efectos del humo y recuperar el estado de conservación de la capilla.Las labores de limpieza y consolidación, junto con la adecuación de la iluminación, han permitido recuperar los valores artísticos y devocionales de este espacio, que vuelve a estar incluido en el itinerario de visita de la Mezquita-Catedral.La capilla del Espíritu Santo de la Mezquita de Córdoba fue protagonista de uno de los episodios más angustiosos del incendio de agosto de 2025.
El espacio, restaurado un año después, se salvó en una se salvó en una agobiante contrarreloj tras reavivarse el incendio.
Tras apagarse el fuego, sobre la una de la madrugada vieron salir humo del valioso oratorio y se actuó de urgencia, con un difícil butrón para refrescarlo.Tal y como explicó para ABC, el canónigo de la comisión de Seguridad del Cabildo, Agustín Moreno , «los bomberos fueron los primeros que intervinieron».
Pero, después, también recibieron la ayuda en esa operación para salvar el oratorio del Espíritu Santo el personal especializado de mantenimiento del monumento, que tienen un enorme dominio de los entresijos de este enorme inmueble.
Resaltó la figura de Joaquín, un albañil que conoce bien el tempo y que hizo un butrón en la cresta de la capilla y un bombero metió la manguera por él A partir de ese momento, se pudo proceder ya a refrescar y se evitaron males mayores.
Cree recordar que fueron «unos 20 minutos» los que se necesitaron para salvar la capilla del Espíritu Santo.«Fueron momentos de incertidumbre y angustia», confesó abiertamente. «Tú no ves el fuego.
No había ningún sitio para abrir, para entrar, porque la bóveda es de piedra y no se veía que hubiese entrado el fuego.
Pero salía humo», rememoró, como si lo estuviera viendo proyectarse ahora. «Fue un tiempo muy largo», aunque temporalmente se prolongara algo más de un cuarto de hora, reconoció.
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