José Luis Rebordinos se despide de San Sebastián: «El Festival está al límite de crecimiento»
Quince años al frente del Festival de San Sebastián dejan huella en la historia del cine español, pero también en el historial médico de su director: «Llegué sin dolencias y ahora tengo diabetes, soy hipertenso y tengo triglicéridos a lo bestia», dice José Luis Rebordinos (Rentería, 1961).
Nadie en las 74 ediciones del certamen ha aguantado tanto tiempo en la sala de máquinas de un evento que no ha dejado de crecer y al que Rebordinos ha traído la estabilidad.
En las vísperas de su despedida definitiva —antes de ceder el testigo a Maialen Beloki—, el director del Zinemaldia repasa la etapa que ahora cierra.-¿Hay más nervios antes del comienzo de esta edición que en años anteriores?-No soy una persona nerviosa.
Lo que hay es tensión por la responsabilidad.
Y un poco de cansancio, porque son días de trabajar 18 horas y cuando empieza el festival ya llegas hecho polvo; pero no hay otra opción, todo va bien.-En estos 15 años el mundo en general y el cine en particular se ha transformado... ¿Cómo lo ha vivido desde dentro del festival?-Mi equipo y yo hemos tenido cierta mala suerte con la situación global.
Llegamos en 2011 al final de una crisis estructural muy dura donde era muy complicado conseguir patrocinadores.
Luego vino el Covid, la inflación con el encarecimiento de costes y proveedores, y un contexto internacional convulso con conflictos en Ucrania, Gaza, etc.
Sin embargo, en lo relativo al audiovisual español y vasco, vivimos un momento dorado.
Tengo 64 años y trabajo en programación de cine desde los 28; creo que nunca hemos tenido una situación tan buena en el cine español.
Esto se debe a una combinación de factores: un gran talento creativo, políticas públicas muy acertadas respaldando a la industria con presencia en mercados internacionales y la labor de las empresas y festivales como San Sebastián, Valladolid o Sitges para mantener viva la producción.
Dejamos el festival en un gran momento, lo cual es una suerte.-La prensa y el público miden muchas veces el peso del festival únicamente por el número de estrellas que acuden. ¿Le genera cierta frustración esa lectura?-Al dirigir un festival como este hay que mantener la cabeza fría, tanto cuando te alaban como cuando te critican.
Todo es relativo.
Mucha gente te dice en la calle que el festival ha estado maravilloso o flojo y cuando le preguntas qué película es la que más le ha gustado te dice que no ha ido a ver ninguna, que su sensación es por el ambiente que se vive en la ciudad.
A nivel cinematográfico, la atención suele centrarse en las estrellas, pero la verdadera apuesta del festival está en los nuevos talentos.
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