Los pellizcos de Mourinho
Un lunes a las 10.00 de la mañana, lo último que le apetece al entrenador del Madrid es ponerse delante de los medios de comunicación.
No es opinión.
El propio Mourinho lo confesó en la sala de prensa de Valdebebas, en uno de esos pellizquitos que el luso está poniendo en práctica en su segunda etapa como entrenador del Madrid.
Con una sonrisa y en tono de broma, pero nada en Mourinho es casual : «¿Cómo afronto otra semana de varios partidos? Pues mira, seis ruedas de prensa en una semana.
En otros países me permitían ahorrarme una, no estar aquí hoy o mañana después del partido.
Yo estoy cansado de vosotros, vosotros estáis cansados de mí, pero aquí estamos, porque es nuestro trabajo.
Si vosotros me decís la próxima semana de seis nos ahorramos una, yo traigo por aquí algo para picar».En este primer mes de temporada del Mourinho 2.0 como entrenador del Madrid, el portugués se ha alejado de la beligerancia y el desgaste de su primera etapa.
Así lo contamos en este periódico y así quiere ser durante toda esta segunda era en el banquillo blanco, pero la esencia no ha cambiado.
Mourinho no es un entrenador modernito de los que hoy dominan el fútbol que, habitualmente, suelen presumir de no hablar de los árbitros.
Ni de los medios.
Ni de los rivales.
Es cierto que está en modo didáctico cuando le preguntan por el juego de su equipo y no rehúye conversaciones futboleras, pero si tiene ganas de soltar un palito, lo hace.
Con un lenguaje bien distinto al de hace 13 años, pero palito.
Incluso si nadie le pregunta por ello.Así sucedió la semana pasada, tras la derrota ante el Betis.
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