Alertan de una nueva estafa por WhatsApp que ha dejado 82 denuncias en Castilla y León
La Policía Nacional advierte de una nueva modalidad de estafa a través de la aplicación de mensajería WhatsApp que ha dejado ya 82 denuncias en Castilla y León.
Por el momento, los presuntos delincuentes habrían conseguido hacerse en la Comunidad con más de 10.000 euros a través de este uso fraudulento de esta herramienta.
Se trata de una estafa en la que las víctimas mantienen el acceso normal a su cuenta, pero terceros consiguen enviar mensajes en su nombre a contactos reales, solicitando dinero «mediante una narrativa homogénea y altamente persuasiva», ha explicado fuentes policiales.
Todos los casos detectados tienen un mismo patrón.
Así, aunque la persona afectada continúa utilizando «su cuenta con normalidad, sin pérdida de acceso ni cierre de sesión» en paralelo se está llevando a cabo la práctica fraudulenta.
Al parecer, algunos contactos de la agenda reciben mensajes enviados aparentemente desde esa misma cuenta, en los que se solicita dinero con urgencia, alegando que se le ha estropeado el terminal y necesita adquirir uno nuevo, han indicado las mismas fuentes.
Además, los mensajes fraudulentos no aparecen ni quedan reflejados en el teléfono móvil de la víctima , por lo que es ajena a todo lo que está ocurriendo, aunque sí figuran en las conversaciones reales de los destinatarios.Terminales sin actualizarLos afectados suelen ser conocedores de lo sucedido, una vez que sus contactos les llaman o escriben por otros medios para confirmar si realmente han solicitado dinero. «En la revisión de la función habitual de dispositivos vinculados no siempre aparece un dispositivo desconocido, lo que dificulta la detección del hackeo», han añadido.
Lo que han observado durante la investigación es «una concentración significativa de terminales sin actualizar, circunstancia que podría facilitar ciertos vectores de ataque».
Sobre el 'modus operandi', han indiciado que una vez que el atacante consigue utilizar la identidad de la víctima, «lo que supondría un primer delito al hackear el terminal », despliega «una campaña de ingeniería social muy homogénea», dirigida a contactos con los que la víctima mantiene relación previa, con el objetivo de cometer la estafa -un segundo delito-.El mensaje que reciben los contactos suele seguir un mismo esquema con contenidos como: «Necesito tu ayuda», «Se me ha roto el móvil», «Uno nuevo cuesta unos 980–1.000 euros», «No puedo hacer una transferencia ahora», «¿Puedes adelantarme el dinero?», «Te paso el IBAN del comerciante».
Las cantidades solicitadas se sitúan habitualmente entre 950 y 1.000 euros, evitando pedir un ingreso a nombre de la víctima y utilizando la cuenta de un supuesto vendedor o tercero, «lo que aumenta la credibilidad del engaño», han detallado.
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