La batalla de María y Jesús contra la psicóloga de sus hijas: «Les provocó una patología mental»
En estos últimos seis años, perder prácticamente todo contacto con sus dos hijas no ha sido el único castigo para María y Jesús.
A la ruptura casi total de su familia se sumó el estigma de una denuncia por abusos sexuales y malos tratos que la Justicia acabó archivando.
Y, sobre todo, la terrible duda, la incomprensión de qué había ocurrido para que dos jóvenes de poco más de veinte años rompieran de forma tan radical con sus padres, familiares y amigos después de iniciar un proceso terapéutico que tendría que haberlas sanado.Tras años de lucha, este matrimonio afincado en Marbella, está convencido de que es ahí precisamente donde se encuentra la explicación.
En la psicóloga que atendió a sus hijas y, en especial, en las técnicas que empleó durante el proceso terapéutico, algunas vinculadas a la terapia Gestalt.
Por eso denunciaron su actuación ante el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO), al que aportaron informes periciales y documentación sobre las prácticas empleadas durante la terapia y una sentencia judicial donde se cuestiona la evidencia científica de esta práctica y alerta de sus posibles riesgos.
Pero tampoco encontraron solución.
El colegio profesional archivó su denuncia, de diez páginas, con una escueta conclusión: «No se vulnera normativa deontológica».«No podíamos creer que no nos dieran siquiera un argumento», explica Jesús a ABC. «Presentamos un recurso de alzada para agotar la vía administrativa antes de seguir por otros cauces», añade.
Así lo hicieron.
El COPAO tiene ahora sobre la mesa un recurso en el que reclaman la nulidad de la resolución anterior, la apertura de un expediente disciplinario contra la psicóloga y su suspensión cautelar, «dado el riesgo manifiesto y continuado que representa para la integridad mental de los pacientes y la seguridad de sus familias».
Pero no sólo eso, sino que amplían sus reproches al propio Colegio por no haber investigado las pruebas aportadas y haber despachado sin suficiente motivación unos hechos que, sostienen, podrían constituir graves vulneraciones del Código Deontológico.Y es que, incluso en el frío lenguaje administrativo con el que está escrito el recurso, se percibe el tormento que vive esta familia desde 2020 en su búsqueda de explicaciones y en su desesperado intento de recuperar el afecto de sus hijas.
Fue en aquellos primeros meses de la pandemia cuando una de ellas, todavía convaleciente de una hepatitis, comenzó a experimentar episodios de angustia y ansiedad.
Como ocurrió en tantos otros casos, el confinamiento contribuyó a empeorar la situación, por lo que María y Jesús aceptaron que la joven acudiera a la consulta de una psicóloga que les había recomendado quien entonces era su novio.«Al principio fue todo muy bien.
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