La superinteligencia de Trump, en duda
La Casa Blanca ha firmado esta semana una orden ejecutiva que obliga a las agencias federales a sustituir en sus documentos la expresión inteligencia artificial por la palabra superinteligencia.
Trump lo explicó a la salida del Ala Oeste con una de esas frases que quedarán escritas en el mármol de su lápida política: « Usamos súper porque la otra es una palabra falsa ».
La acompañó un acuerdo sobre desarrollo seguro suscrito el mismo día con Anthropic, OpenAI, Google, Meta, SpaceXAI y NVIDIA.
Salvo Musk y su anunciado SpaceXSI, ninguno ha renombrado nada; de hecho, Altman seguía hablando de inteligencia artificial el 3 de octubre.El silencio se explica en parte porque las palabras importan.
En el sector, superinteligencia designa desde hace años un sistema hipotético que superaría al ser humano en cualquier tarea, un escenario que la industria sitúa en el futuro.
Adoptarla hoy como nombre comercial equivale a afirmar que ya hemos llegado, y nadie quiere que un juez haga preguntas sobre una publicidad que la promueva.
Zuckerberg tiene una división con ese nombre desde hace meses, y Pichai no usó el nombre al celebrar el acuerdo, que es otra forma de callar.Mientras Washington legisla el sustantivo, el sector sigue sin poder medirlo.
Si la superinteligencia existe, ¿ son entonces conscientes los modelos? Los sistemas de inteligencia artificial muestran capacidades que hasta hace poco asociábamos con la mente humana.
Sin embargo, inteligencia y conciencia no son lo mismo.
Un modelo puede resolver problemas, planificar o explicar sus respuestas sin que eso demuestre que tenga una experiencia subjetiva de lo que hace.El debate cambió en octubre de 2025, cuando Jack Lindsey y otros investigadores de Anthropic publicaron un trabajo sobre la capacidad de introspección de los grandes modelos de lenguaje.
El experimento no consistía simplemente en preguntar a Claude qué estaba pensando.
Los investigadores alteraron directamente determinadas activaciones internas y comprobaron si el propio modelo podía detectar esos cambios.
En algunos casos, pocos, Claude identificó correctamente conceptos introducidos artificialmente en su estado interno.
El resultado sugería introspección funcional limitada: el modelo parecía disponer de cierto acceso a procesos que estaban ocurriendo dentro de él.Aquello no demostraba conciencia.
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