Busquets Ferrer, de la roja a Badé en su carrera con Mbappé a no pitar ni falta en la misma acción de Konaté con Robbie Ure
Dos acciones muy similares que tuvieron resoluciones diametralmente opuestas .
Eso sí, guardaron el mismo denominador común: Mateo Busquets Ferrer estaba al frente del arbitraje y el perjudicado fue el Sevilla FC.
Apenas año y medio separan el Sevilla - Real Madrid de la 2024-25 (0-2) del Real Madrid - Sevilla de este domingo (4-1).
Del blanco al negro en la interpretación.Para entender el monumental enfado del sevillismo, más allá del escandaloso indulto del VAR a Güler por su agresión a Peque, hay que tirar de hemeroteca y recordar aquel enfrentamiento en el Ramón Sánchez-Pizjuán de mayo de 2025 .
Con el mismo colegiado al frente, Loïc Badé forcejeó levemente con Kylian Mbappé en una acción de disputa al límite cuando el atacante merengue buscaba encarar el área.
Busquets Ferrer no dudó un instante y castigó la acción con la tarjeta roja directa al considerar que cortaba una ocasión manifiesta de gol, una decisión implacable que se produjo en el minuto 11 y que condicionó por completo aquel choque (luego expulsaría también a Isaac Romero en el arranque de la segunda parte).El pasado domingo en el Bernabéu, en una jugada de similar naturaleza, Robbie Ure cayó trastabillado en la pugna con Ibrahima Konaté en pleno centro del campo.
La carga del zaguero madridista sobre el delantero escocés contenía ingredientes de contacto y obstaculización muy parecidos a los que le costaron la expulsión a Badé.
Pese al evidente derribo del atacante del Sevilla, la silbato de Busquets Ferrer permaneció en silencio.Lejos de detener el juego para señalar la infracción, el árbitro concedió la continuidad en una jugada que acabaría siendo letal para los sevillistas.
La acción prosiguió de forma vertiginosa, cogiendo a la zaga visitante descolocada tras la interrupción no pitada, y culminó de la forma más dolorosa para los intereses sevillistas: con Mbappé mandando el cuero al fondo de las mallas para poner el 2-0 .
Del posible tiro libre a favor en una falta clara se pasó de inmediato a encajar un gol en contra, desatando las enérgicas protestas de los futbolistas hispalenses, atónitos ante la pasividad del colegiado y del propio VAR, que no consideró la falta previa para invalidar el gol.La diferente vara de medir vuelve a situar a Busquets Ferrer en el ojo del huracán, demostrando una vez más que la interpretación arbitral en LaLiga sigue generando un mar de contradicciones que solivianta a los clubes.
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