El 'ozempic' que te quita el sueño... o te lo da
«Son la piedra de Rosetta del sueño».
Luis de Lecea, neurocientífico barcelonés de 61 años, resalta con esta grandilocuencia la importancia de las hipocretinas, también llamadas 'orexinas', que él mismo descubrió en 1998.
Y no exagera.
Gracias a estas moléculas, la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) aprobó el pasado 5 de agosto la comercialización del Orzeyful, el primer medicamento que actúa sobre la causa de la narcolepsia tipo 1.«Es un hito –sentencia Lecea, catedrático de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Stanford (EE.UU.)–.
Hay pocas enfermedades en las que se pueda ser tan preciso como en esta: porque lo que falla es un circuito muy pequeño y concreto, y le estamos dando al cerebro justo lo que necesita».
Para los pacientes de esta enfermedad neurológica crónica –la sufre una de cada 2000 personas– supone una auténtica revolución.
Uno de ellos, el periodista Jordi Évole, retuiteó de inmediato la noticia: «Muchísimas gracias a todos y todas las investigadoras que lo habéis hecho posible».La farmacéutica Eli Lilly, convertida en gigante gracias al fenómeno Ozempic, ha pagado 6300 millones por una biotecnológica que desarrolla tratamientos de orexina.
La carrera ya se halla en pleno 'sprint' La industria también se frota las manos, comparando su potencial al del célebre Ozempic.
Los analistas del poderoso banco de inversión Morgan Stanley calculan que los fármacos basados en hipocretinas generarían 16.000 millones de dólares anuales para 2035, frente a los 3000 millones que mueven hoy los tratamientos contra este trastorno grave del sistema nervioso central.
En junio, Eli Lilly –compañía a la que los fármacos de la familia de Ozempic han convertido en gigante– compró la biotecnológica Centessa Pharmaceuticals, con varios compuestos de orexina en desarrollo, por 6300 millones.
La carrera, como se ve, se halla en pleno sprint .Un reducido grupo de neuronasEn realidad, esta carrera comenzó hace más de tres décadas, cuando De Lecea trabajaba en el Scripps Research Institute de La Jolla (California). «Queríamos identificar marcadores de regiones del cerebro que no estaban bien cartografiadas...
Y nos aparecieron las hipocretinas.
Enseguida vimos que eran importantes».
Reveló su hallazgo en 1998 en PNAS , la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, donde detallaba la existencia de estos péptidos solo fabricados por un reducido grupo de neuronas del hipotálamo, unas 70.000 células entre los miles de millones que habitan el cerebro.Luis de Lecea nació en Barcelona en 1965.
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