La política nacional, un socorrido comodín
Teniendo en cuenta lo oscilante de la realidad actual, incluida, por supuesto, la de la esfera política, no parece fácil predecir cómo será la legislatura andaluza recién iniciada.
Pero ya hay algo que empieza a quedar claro de la misma: resultará complejo conseguir que Andalucía sea la protagonista de su propio parlamento.
La primera sesión de control del nuevo Gobierno dejó algunas pistas.
Se debatió de incendios, vivienda y del acuerdo que sostiene al Ejecutivo, pero también, con más profusión, de la soberanía española, de Ceuta y de la respuesta del Gobierno de España a la crisis migratoria.
Sobre todo de eso. «Vamos a hablar mucho de Ceuta», recalcó el propio presidente regional, que subrayó que los ceutíes tendrían en el viejo hospital de las Cinco Llagas «su propio parlamento».
Sintomático y significativo.La política nacional todo lo invade y el horizonte de las próximas elecciones generales convierte cualquier asunto en una pieza de ese tablero.
El PSOE necesita erosionar al Ejecutivo autonómico, pero también sabe que cada desgaste de Juanma Moreno puede tener lectura nacional.
Vox mantiene su batalla contra Sánchez aunque ya forme parte del Gobierno andaluz.
Y el PP tiene una tentación todavía más comprensible: cada vez que recibe una crítica sobre Andalucía, señalar hacia Madrid y recordar las responsabilidades del Gobierno socialista, un ingente desastre de gestión cuya mancha casi todo lo tapa.
El mecanismo es sencillo.
Se pregunta por la región y se responde con España.
No es que Pedro Sánchez no tenga responsabilidades sobre el territorio andaluz, que las tiene; y muchas.
Tampoco que la Junta pueda desentenderse de las decisiones del Gobierno central que afectan a los andaluces.
No se trata de eso.
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