'Lucía, mi pediatra', sobre algunos padres: «A veces pienso, ¿quién es el adolescente aquí?»
«Está insufrible», «no hay quién les aguante», «a ver cuándo se acaba esto».. «La desazón que me causaba escuchar continuamente este tipo de comentarios, como si la adolescencia fuese una enfermedad, fue el motor principal para escribir este libro».
Con esta confesión sobre el origen de su última obra, 'Adolescencia' , arranca la conversación con Lucía Galán, popularmente conocida como ' Lucía, mi pediatra' .
Está de viaje de promoción en Madrid y no hay tiempo que perder.
Obviamente, el libro ofrece una doble perspectiva: la de haber pasado muchos años escuchando y acompañando a adolescentes y sus familias en consulta, sumados a su propia experiencia como madre , en la que además descubrió que «esta etapa podía ser también fascinante, siempre y cuando tengas el conocimiento adecuado». «No solo es una guerra que hay que lidiar, sino que vivir la transformación de nuestros hijos adolescentes es un privilegio», recuerda.
Cambiar esa visión e incidir en la comunicación con ellos han sido sus principales objetivos a lo largo de estas páginas.
La realidad, admite, «es que esta es una de las etapas más vulnerables de la vida pero, con información, se puede transitar de otro modo».-La comunicación parece ser la clave y, sobre todo, entender que la pelota está siempre en nuestro tejado.
Exacto, nosotros somos los padres y tenemos la responsabilidad de mantener abierta esa comunicación, incluso cuando hay conflicto.
Me encuentro en consulta con adultos que, después de una discusión con su hijo adolescente, deciden no hablarle porque están muy dolidos.
Y entonces pienso: «¿Quién es el adolescente aquí?».
Podemos tener una discusión muy desagradable y necesitar un tiempo para calmarnos, pero eso no significa cortar la comunicación.
Como nosotros somos los adultos, nos damos ese espacio, nos regulamos y después continuamos.
Quizá ya no tengamos la misma energía que por la mañana, pero podemos preparar la cena y sentarnos a cenar juntos.
La relación no se rompe.-Usted incide en que es importante no cortar esa comunicación después de una discusión.Porque cuando castigamos a nuestros hijos con el silencio durante dos o tres días estamos enseñando algo muy peligroso .
Aunque no levantemos la voz ni demos un portazo, ¿qué mensaje recibe el niño? Si algún día tiene un problema importante, ¿creemos de verdad que va a venir a contárnoslo? Ser un padre o una madre presente y disponible significa que incluso en el conflicto seguimos siendo una figura a la que puede acudir.
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