El oro que duerme en los museos de Castilla-La Mancha
Los museos de Castilla-La Mancha no solo conservan la memoria de la región.
Tras sus vitrinas hay también una riqueza material extraordinaria.
Oro acuñado y trabajado, plata convertida en joyas y objetos rituales, y coronas cubiertas de piedras preciosas y perlas.
El catálogo CERES, la Red Digital de Colecciones de Museos de España del Ministerio de Cultura, permite recorrer ese particular mapa del lujo que, durante siglos, llegó a las colecciones públicas de las cinco provincias.El robo reciente de monedas de oro del Museo de Albacete o el tesoro de Villena en Alicante han puesto el foco sobre la seguridad de estos espacios.
Pero ¿qué es exactamente lo que guardan? Una revisión de las fichas de CERES ofrece una respuesta que va mucho más allá de las monedas, en los catálogos de estos museos aparecen piezas de orfebrería de hace más de dos milenios, joyas visigodas, monedas de oro , tesoros de plata y obras de platería religiosa adornadas con piedras preciosas.Aunque el valor patrimonial de una pieza arqueológica o artística no puede reducirse al precio de su oro o de sus gemas, resulta imprescindible conocer hasta qué punto la riqueza material de estas obras las ha convertido en objeto de interés y ha obligado a extremar su protección en los últimos meses.En el Museo de Santa Cruz de Toledo, dos coronas permiten contemplar, precisamente, dos formas distintas de entender la riqueza en la Edad Moderna.La corona de la Virgen de los Desamparados, realizada en 1641, es una pieza de oro con piedras preciosas y perlas, de 25 centímetros de altura y 16 de anchura.
Pero su historia resulta casi tan interesante como sus materiales, ya que procede de la parroquia de Santiago el Mayor de la capital regional.
Llegó al museo en 1971 en calidad de depósito.Corona de la Virgen de los Desamparados, una obra de 1641.
Amigos del Museo de Santa CruzLa propia inscripción de la corona identifica al donante, Francisco Díaz de Salazar, y al artífice, Andrés Martínez.
Una joya que procesiona sobre las sienes de la Virgen de los Desamparados cada mes de junio, única vez en la que abandona la seguridad y la vitrina en la que suele exponerse en el museo de la calle Cervantes.La otra gran protagonista es la corona de la Virgen del Rosario, realizada por el platero Alonso García en 1635, está hecha de plata moldeada, recortada y dorada, pero su aspecto responde a una auténtica exhibición de riqueza, ya que lleva engarzadas piedras preciosas como diamantes, amatistas, topacios, zafiros, esmeraldas y granates , además de coral tallado y esmalte.
La corona procede de Ajofrín, en Toledo, y mide más de 32 centímetros de altura.Albacete, arqueología y antigüedadSi hay una provincia donde el oro permite recorrer épocas muy distintas, esa es Albacete.
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