El calor extremo da paso a una superborrasca más propia de otoño en las próximas horas: "No es nada común que se forme así"
España encara la recta final del verano climatológico , que terminará el próximo 31 de agosto, tras un periodo estival marcado por datos meteorológicos históricos tanto en tierra como en el mar.
Aunque el balance oficial no se cerrará hasta principios de septiembre, la Aemet confirma que las temperaturas de junio y julio estuvieron por encima de la media, y que " julio fue el mes más cálido de toda la serie histórica, empatado con 2022 ", con una temperatura media de 25,7 ºC en la España peninsular.
Sin embargo, España vive una situación diferente desde el jueves, cuando se empezó a registrar una bajada de las temperaturas que durará varios días y que, según advierten los expertos, vendrá acompañada de una inusual borrasca para estas fechas.
El meteorólogo de Aemet José Luis Camacho resume estos últimos dos meses como un "verano muy largo" , marcado más por la "continuidad del calor que por una sucesión de récords" puntuales.
"La característica principal ha sido la continuidad, es decir, que no ha habido respiro", explica.
Para Andrea Danta, experta de Meteored, esa persistencia es especialmente "llamativa" en las " noches tórridas , especialmente a orillas del Mediterráneo: en algunos puntos no se ha bajado de los 20 grados en ninguna noche de estos meses".
A todo ello se suma una temperatura del mar excepcionalmente elevada , que ha contribuido a mantener las temperaturas nocturnas altas en las zonas costeras.
Los 33ºC que alcanzó el Mediterráneo por vez primera, en la isla de la Dragonera, junto a los inusuales 28ºC registrados en el Cantábrico en la boya de Pasaia II, Danta vincula estas temperaturas con el dominio prolongado de las altas presiones y los " domos de calor, altas presiones que han dominado por España ".
El agua del mar, además, actúa como un factor más que dificulta el descenso de las temperaturas durante la noche.
Bajada de temperaturas y una borrasca "bastante excepcional" Ahora, sin embargo, el patrón ha comenzado a cambiar.
La llegada de aire más frío está provocando un descenso térmico generalizado , especialmente en el norte, el este peninsular y el área mediterránea.
Camacho considera que la bajada en sí misma no es extraordinaria para finales de agosto: "Lo llamativo es que no se haya producido antes" , señala.
Danta señala que "siempre en esta época comienzan a descolgarse las vaguadas; inyecciones de aire más altas, aire polar...".
"Es una cosa que pasa, especialmente en agosto: empiezan a entrar perturbaciones del Atlántico y refrescan, sobre todo en la mitad norte ", resume Camacho, que lo califica de algo "perfectamente normal".
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