La 'edad de oro' de la investigación contra el alzhéimer: «Los dos únicos fármacos aprobados son solo la punta del iceberg»
«En ningún lugar está escrito que el alzhéimer sea invencible».
La frase que pronunció Pasqual Maragall en 2007, poco después de conocer que padecía la enfermedad, cobra un nuevo significado casi dos décadas después.
El alzhéimer continúa sin cura y sigue siendo una enfermedad neurodegenerativa devastadora para quienes la padecen y para sus familias, pero la investigación ha entrado en una etapa en la que el diagnóstico precoz, la prevención y los tratamientos capaces de modificar su evolución comienzan a abrir una vía distinta a la de los fracasos acumulados durante décadas.
Estamos ante una «era dorada» en la lucha contra la enfermedad, marcada por importantes avances científicos y por el esfuerzo paralelo por desterrar el estigma que todavía acompaña al alzhéimer.
El desafío crece al mismo ritmo que envejece la población.
En España hay actualmente alrededor de un millón de personas con demencia -las últimas estimaciones de 'Alzheimer Europe' sitúan la cifra en 983.920 casos en 2025-.
Si se mantienen las actuales tendencias demográficas y de prevalencia, el número podría alcanzar los 1,8 millones de diagnósticos en 2050, un incremento cercano al 82%.Tras años de tratamientos fallidos dirigidos a las fases finales de la patología, con efectos secundarios importantes que cerraban la puerta a su traslado a la clínica, la ciencia apunta ahora en la buena dirección poniendo el foco en las fases preclínica e inicial de la enfermedad.
En la actualidad, hay en marcha 192 ensayos clínicos, algunos de ellos en fase III, que se dirigen a 158 moléculas diferentes.
El resultado de estas investigaciones podría traducirse en pocos años en un «potente arsenal terapéutico» contra la patología.La ciencia ha virado su estrategia frente al alzhéimer: la clave ahora está en adelantarse al deterioro cognitivo identificando las alteraciones biológicas de la enfermedad cuando todavía no han provocado síntomas significativos y actuar sobre ellas.
Arcadi Navarro , director de la Fundación Pasqual Maragall, destaca este cambio de paradigma. «Estamos en un momento de avances científicos relevantes.
Disponemos de herramientas cada vez más precisas para detectar los cambios asociados al alzhéimer y, por primera vez, de tratamientos capaces de actuar sobre su biología», señala Navarro.Entre los avances con mayor potencial destaca los biomarcadores en sangre , capaces de detectar señales relacionadas con la patología mediante una simple analítica. «Esta herramienta permite un diagnóstico más temprano y menos invasivo y, sobre todo, identificar a personas en fases iniciales, cuando un tratamiento modificador podría tener mayor margen de actuación», indica el científico.La segunda gran baza de la ciencia es la prevención.
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