La odisea del emprendedor que compró un viejo crucero, gastó un millón de dólares en su restauración y no pudo disfrutarlo
No todos los proyectos de los que sueñan con tener su propio barco llegan a buen puerto.
Ya conocíamos la historia de Clyde Stires , que construyó un enorme yate en su casa.
El relato de Chris Willson es igual de interesante.
A diferencia de Stires, Willson compró un antiguo crucero de origen alemán y gastó una fortuna en restaurarlo.
Después de años de esfuerzo, sus planes se desvanecieron rápidamente.
Todo comenzó en 2008, cuando nuestro protagonista estaba navegando por la web y encontró un anuncio fuera de lo común: alguien estaba vendiendo un transatlántico que encontraba amarrado en Decker Island, California.
Sin pensarlo demasiado, este emprendedor tecnológico decidió invertir en la embarcación.
Tras cerrar la adquisición en 2008, trasladó su nuevo barco al Rio Vista para poder restaurarlo.
Restauración y problemas Willson ahora tenía un barco con bastante historia.
El crucero había sido construido por el astillero Blohm and Voss en 1955.
Los pasajeros viajaban de un continente a otro en una embarcación de 72 metros de eslora que tenía 85 camarotes, diferentes salones, espacios gastronómicos y galerías.
No solo destacaba en sus viajes transatlánticos, sino que también había aparecido en la película ‘ From Russia with Love ’ de James Bond.
En Xataka Ya sabíamos que los superyates eran mansiones flotantes: el de Roman Abramovich es una fortaleza con escudo antimisiles Como recoge CNN , el hombre bautizó al barco como Aurora después de pasar su primera noche a bordo.
"Me desperté con uno de los amaneceres más brillantes que había visto en mi vida", aseguró.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.