Aumenta la presión para que el Gobierno intervenga en la venta de Deoleo
A la espera de que lleguen novedades sobre el proceso de venta en el que está sumido Deoleo y se sepa si finalmente culmina o se descarta la operación, el principal efecto de las discretísimas negociaciones es el aumento de la presión para que el Gobierno actúe.
O sea, para que evite que el gigante aceitero, con sede en Alcolea, acabe en manos de la italiana Coricelli.
Es uno de los dos contendientes por Deoleo, con una oferta de 500 millones; el otro es la cooperativa malagueña Dcoop, que propuso 470 millones, según han revelado fuentes cercanas a la operación, que se espera aún que tarde semanas en cerrarse, si se cierra.
Y, mientras tanto, desde Andalucía se clama desde hace días para que siga en manos españolas.Lo ha pedido explícitamente CC.OO., que ha instado estos días al Gobierno que active «la normativa de inversiones extranjeras para blindar la capacidad productiva del sector oleícola frente a fondos especulativos», en alusión al 'escudo antiopas' que frenó la compra de Talgo por los húngaros de Magyar Vagon; lo ha dicho también a las claras Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía: « El Estado debe valorar el interés nacional que supone esta operación empresarial», igualmente con el caso Talgo en la memoria.
E implícitamente lo ha defendido la propia Dcoop. «Creemos que el comprador ha de estar alineado con la calidad y la lucha contra el fraude y que sería malo para España perder el liderazgo en un sector tan estratégico », sostienen desde la cooperativa.
Blanco y en botella, en suma, hasta que el Gobierno por fin se ha pronunciado este jueves.
Sostiene ahora Moncloa que sería favorable «a que el posible adquirente fuera una entidad española, en el marco del cuadro legal vigente y el cumplimiento de las condiciones de mercado».
Pero se percibe aún como un gesto tibio.«El tiempo dirá si es suficiente»« Es algo.
El tiempo dirá si es suficiente », apuntan a ABC desde la cooperativa malagueña, que insisten en que todo depende de lo que acabe ocurriendo y de las posibilidades de futuro.
Eso sí, valoran que se coincida en ver la importancia de esta operación para España, teniendo en cuenta que el Gobierno menciona expresamente su deseo de que el nuevo comprador «preserve nuestros intereses industriales» y los de los olivicultores.Todo porque la sensación es que si los italianos triunfan el centro de decisiones pasará a estar en el país transalpino y ello puede mermar la voz de quienes trabajan en el sector en Andalucía y consecuentemente de España en un sector, el del aceite, en el que nuestro país es líder indiscutible en producción.
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