Albares contrata a un empresario marroquí con acceso a datos sensibles de la Guardia Civil en pleno asalto a Ceuta
Quince días antes de que tuviera lugar la invasión a Ceuta, el Gobierno de España resolvió una inyección de fondos públicos orientada, paradójicamente, a la contención fronteriza.
A través de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP) -un órgano público presidido por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares , y en cuyo patronato figuran otros pesos pesados del Consejo de Ministros como Fernando Grande-Marlaska, Félix Bolaños y Elma Saiz-, el Ejecutivo firmó en plena crisis un contrato para gestionar la logística de sus proyectos de seguridad en Marruecos.
El beneficiario de esta adjudicación fue un contratista privado marroquí llamado Ridouane Ambarky, al que el Estado ha puesto a sueldo para actuar como conseguidor y enlace administrativo con el Ministerio del Interior alauí.La cronología del expediente, al que ha tenido acceso ABC, revela que la formalización del contrato se produjo con la crisis de Ceuta ya consumada en las calles de la ciudad autónoma.
Los registros demuestran que el empresario fue el primero en firmar el contrato, el 1 de agosto, mientras que el responsable de la misión de la FIAP hizo lo propio cuatro días después, el día 5, cuando la ciudad se encontraba colapsada.El encargo se enmarca dentro del proyecto denominado 'Apoyo al Reino de Marruecos: coordinación y gobernanza para la prevención y la lucha contra la trata de seres humanos y el tráfico ilícito de migrantes'.
El importe de la operación adjudicada a este empresario, con domicilio físico en la localidad de Inezgane (Marruecos), asciende a 103.200 euros para un plazo que se extenderá durante 43 meses.
La totalidad del presupuesto se destina directamente al concepto de «honorarios», dividido en una retribución mensual de 2.000 euros netos a cambio de un informe de situación cada final de mes, además de un «complemento diario por desplazamiento» fijado en 205 euros netos por jornada para cubrir sus gastos de alojamiento y dietas.Tabla de desglose económico del contrato que fija los honorarios en 2.000 euros mensuales durante 43 meses.
ABCEl papel que juega este empresario trasciende al de un traductor o asistente.
Ambarky actúa como un facilitador logístico para el control migratorio hispano-marroquí.
Su labor consiste en ejercer de puente operativo para que el material policial financiado por Europa y España pueda entrar en Marruecos.
Según se detalla en los pliegos, desbloquea trámites de aduanas, organiza reuniones bilaterales de alto nivel, asiste a la misión y sirve de nexo directo entre las autoridades de ambas orillas del Estrecho.
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