Mamá, soy rebelde: cómprame una virgen
Llevar una virgen colgada del cuello es de ser moderna y de ser joven.
El catholic-core , la estética de lo sagrado, está de moda y es la razón por la que las adolescentes se adornan la pechera con vírgenes, rosarios e imágenes de santos.
Una feminidad que a las mayores nos parece antigua pero que se ha vuelto rebelde. ¿Y de dónde sacan tanta virgen? Pues de los cajones de sus madres y abuelas, de los regalos de primera comunión (las que la hicieron) y ahora también de los centros comerciales que venden rosarios como si fueran Sonny Angels.
No hace falta ser católica para colgarse una virgen pero sí un poco rebelde.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.