El PP de Madrid trata de cerrar el 'agujero del ático' con urgencia ante la cercanía electoral
El Gobierno de Ayuso y todo el PP de Madrid confiaban en que la comparecencia del consejero de Presidencia, Miguel Ángel García, en el Pleno de la Asamblea para explicar el expediente sobre el ático de Chamberí serviría para desactivar por fin una polémica que se les está haciendo muy larga.
Una de las más largas y viscosas de una legislatura que ha venido bastante cargada de broncas, tensiones y controversias.
Y la 'música' de la comparecencia, como la de la intervención de Isabel Díaz Ayuso en el debate sobre el estado de la región la semana anterior, sonó bien dentro del partido.
La letra, también, pero con cierto sabor agridulce porque el objetivo no se ha cumplido: la tormenta política continúa y el tiempo apremia, con las elecciones autonómicas ya a la vuelta de la esquina.
En el PP madrileño hay cierre de filas con Isabel Díaz Ayuso y con su consejero y portavoz.
El desconcierto que pudo haber al principio de la crisis, cuando estalló la polémica a finales de julio, por las explicaciones confusas que se ofrecieron y por los pasos repentinos que se dieron, como puesta en venta fulminante del ático, se ha diluido en medio de una bronca que ha vuelto a polarizar la política madrileña.
Y cuando hay polarización hay poco lugar para la discrepancia interna.
Eso sí, nadie se tapa los ojos ante los efectos que pueda tener un asunto que dura y dura y que nadie entre los populares consigue zanjar de una manera certera.
Quizás, según dice una fuente autonómica, porque «aquí ya no se discute de hechos, sino de intenciones», y en ese terreno el debate puede ser eterno.En la Asamblea, después del debate, los populares celebraban el «repaso» a la izquierda del consejero y del número dos de Ayuso, Alfonso Serrano, con el «no caso» del ático. «Con esto debe terminar la polémica, se acabó», comentaba alguno con bastante optimismo, más por deseo que por realidad.
Fuera del Parlamento autonómico, los populares consultados también aplaudieron las explicaciones que se habían dado y subrayaban que el partido estaba «tranquilo» y «con fuerza».
Algún alcalde del PP tachaba incluso de «bobada» la polémica, en la misma línea que su jefa de filas, que lo calificó de «memez».
Dentro de la Comunidad se destaca que la apuesta de Ayuso en el debate sobre el estado de la región, cuando retó a toda la izquierda con un «si he mentido, dimito y si no, dimitan ustedes», subió los ánimos del partido dentro y fuera de la Asamblea. «Aunque la bronca siga, ha cambiado el estado de ánimo interno». «Hay un cierre de filas nacional y regional», se subraya en el entorno autonómico madrileño. «Internamente se ha cerrado el debate, por esa apuesta personal de la presidenta y porque nadie le quiere dar esa baza al adversario».
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