María Eugenia, monja ermitaña: «No tengo miedo de vivir sola en la montaña porque tengo el Sagrario. Si se presenta alguna persona allí es cuando tengo un poco»
Dejar toda tu vida para ponerte al servicio de Dios es una decisión que pocos se atreven siquiera a valorar.
No obstante, cuando la vocación religiosa llama a tu puerta y las preguntas sobre el sentido de tu vida y tu fe comienzan a aparecer, para muchos no existe más respuesta que consagrarse a la vida contemplativa , ya sea en el seminario , en un convento o incluso en un monasterio de clausura.Dentro de las distintas maneras de poner tu corazón al servicio de la Iglesia, los hay que prefieren hacerlo alejados de la comunidad para disfrutar por sí mismos de la soledad con Dios.
Es el caso de María Eugenia de Jesús Lastras , la única monja ermitaña del Santuario de Lord , en Solsona (Lérida), que ha encontrado en este día a día rural y huraño la manera de conectar mejor con el Señor.Esta mujer, doctora en Medicina Veterinaria, llegó a la diócesis en 2016, tras casi 16 años siendo carmelita, impulsada por Javier Sartorius , un extenista que renunció a una vida privilegiada para hacerse monje eremita y que acabó viviendo sus últimos días en este mismo monasterio antes de fallecer a causa de una colitis ulcerosa.
Al igual que otros tantos creyentes, a María Eugenia también le conmocionó la historia de este aristócrata español y la animó a probar esta nueva manera de entender su fe.Ahora, la religiosa reside en una pequeña ermita situada a 1.200 metros de altitud , a apenas diez minutos andando del monasterio de la comunidad de Lord.
Allí, custodia el santuario, pasa el día rezando y hace labores de pastoreo , y disfruta de la soledad que la une más a Dios.
De hecho, solo se une al resto para la Eucaristía diaria, así como para ayudar en tareas de hospedería.Sobre esta rutina alejada del resto de la comunidad religiosa y en la más plena intimidad de la naturaleza habló hace unos meses en un encuentro online organizado por la Fundación DeClausura con motivo de la publicación del libro 'El Buen Pastor', escrito por ella misma.Pastorea ovejas y corderos en su día a díaComo monja ermitaña, María Eugenia ha aprendido a disfrutar del tiempo en soledad, también en sus tareas diarias.
Dedica gran parte de su día a la oración mental, aunque también le entusiasma « el estudio de la Sagrada Escritura »: «Me ayuda muchísimo, es un pozo sin fondo.
Tengo que ponerme un reloj para parar porque no haría otra cosa.
Saboreo la Biblia».A pesar de que esta vocación monástica y ermitaña, también se dedica a cuidar de las ovejas y corderos de la orden, una de sus grandes pasiones antes de comenzar con su vida contemplativa.
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