La ministra de Sanidad reconoce que hay "tensión asistencial" en Ceuta, pero rechaza el "colapso del sistema"
La ministra de Sanidad, Mónica García , ha aterrizado este domingo en Ceuta con un doble objetivo: evaluar sobre el terreno el impacto de la crisis migratoria y sofocar el incendio político encendido por la oposición y los sindicatos médicos.
Tras reunirse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas , y con la directora del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria ( INGESA ), Isabel Muñoz, García ha buscado equilibrar la realidad de los centros médicos con la contención del alarmismo.
La titular de Sanidad ha reconocido que existen lugares "especialmente tensionados" , citando de forma concreta las áreas de Urgencias y la Atención Primaria.
Sin embargo, ha desmentido las acusaciones de caos generalizado y ha disipado las dudas sobre la paralización del servicio al afirmar que "no ha habido ningún colapso sanitario" .
Además, frente al temor al contagio, la ministra ha incidido en que no se ha registrado un descenso de pacientes autóctonos porque se han diseñado protocolos seguros para la convivencia de todos los perfiles clínicos.
Por ello, ha insistido en que la actuación sanitaria más urgente se libra fuera de los centros de salud para ofrecer entornos salubres a la población migrante: albergar, dar techo y asegurar la salubridad con acceso constante a agua, comida e higiene.
Este desafío logístico será precisamente el eje central de la agenda de este lunes, cuando la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz , tome el relevo para abordar con el presidente Vivas la gestión de la crisis humanitaria.
Las cifras de la emergencia El balance oficial del INGESA registra 5.801 asistencias entre el 31 de julio y el 14 de agosto.
A esta cifra institucional se suman las más de 2.500 atenciones prestadas por Cruz Roja en su dispositivo de refuerzo situado en la playa del Trampolín.
Del volumen canalizado por la red pública, la Atención Primaria ha absorbido el 60% de los casos frente al 40% derivado a las áreas de urgencias.
Para hacer frente a esta carga extra, Sanidad ha incorporado a más de 60 profesionales de refuerzo , lo que ha permitido mantener los descansos y vacaciones de la plantilla habitual.
La presión asistencial máxima se vivió el primer día de la entrada, el 31 de julio, con 1.149 atenciones en una sola jornada.
Sin embargo, la cifra se ha ido reduciendo de forma progresiva , registrando 322 asistencias el 14 de agosto, lo que supone una reducción del 72% respecto al momento de mayor presión.
El Ministerio calcula que el escenario se ha estabilizado en torno a una media de 330 atenciones diarias.
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