'Palomo' cierra La Cueva, el mítico bar de Marchena cavado en la muralla: «No me he jubilado hasta los 74 por la clientela»
Este sábado Marchena dirá adiós a un bar emblemático en muchos sentidos.
Adiós a La Cueva , un pequeño establecimiento cavado en la muralla de esta localidad y con una amplia terraza en el Arco De la Rosa .
Su propietario, Francisco García Jiménez, más conocido como 'Palomo' , apodo heredado de su bisabuela, se jubila a sus 74 años y ha organizado una despedida por todo lo alto, con un arroz, y su típica cerveza «fría, fría» que ha caracterizado este negocio durante las más de cuatro décadas que Paco ha estado al frente.
Con sentimientos encontrados de cierta pena a la par que alivio por el descanso que conseguirá, cuenta las horas para abrir la puerta por última vez y recibir a la gran familia que ha conseguido crear en este bar de apenas 20 metros cuadrados y brindar por todo lo vivido. «Es lo mejor que tengo, la clientela y por eso no me jubilé a los 65 años sino que seguí», cuenta Paco.
De hecho esa relación entre Paco y sus clientes ha dejado numerosas anécdotas.
Algunas, fruto de la confianza acumulada durante décadas.
Una de las más recordadas ocurrió un 28 de diciembre, cuando algunos de sus habituales visitantes, que él descubrió más tarde quienes fueron, decidieron gastar una particular inocentada al propietario y tapiaron con ladrillos la puerta del establecimiento para impedirle la entrada.
Paco en la puerta del bar donde ha trabajado 42 años ABCEn otras ocasiones tiraban petardos en las inmediaciones, provocando que cayera tierra o algún pequeño trozo del muro, recuerda sonriendo.
La clientela es sobre todo local, vecinos del pueblo, aunque también algún « forastero », como él los llama, de los que pasan por la zona de turismo, entraban y salían gratamente sorprendido.Cerveza y hamburguesasSu carta presenta una oferta sencilla, de comida tradicional como pinchitos o montaditos.
Pero hay dos protagonistas: la cerveza y las hamburguesas .
Entre ellas, la 'Palomo', una propuesta muy completa y tradicional, y la de cabra, una versión más gourmet.Y todo esto se comparte con charlas sobre temas como el fútbol, principalmente, de su equipo de cabecera, el Real Betis Balompié , «del que he sido socio muchos años, pero ya con la edad me quité», explica Paco.
Así, las paredes de La Cueva están repletas de Historia y de historias cotidianas que forman parte ya de la idiosincrasia de este pueblo, que se ha escrito a lo largo de los años con Paco como protagonista y sus camareras como personajes secundarios.
Ángela Ponce lleva nueve años trabajando en La Cueva y tampoco tiene dudas a la hora de destacar qué ha hecho especial al establecimiento. «Lo mejor son los clientes», afirma.
Para ella, además, La Cueva tiene algo difícil de explicar y que va mucho más allá de la relación habitual entre un bar y quienes lo frecuentan.
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