La mentoría social protege la salud mental de los jóvenes migrantes frente al racismo
La discriminación racial es "una experiencia acumulativa que deteriora la salud mental, erosiona el sentido de pertenencia y genera soledad" y, además, "constituye un determinante clave de la salud".
Los programas de mentoría social ayudan a jóvenes migrantes y refugiados expuestos a la discriminación racial Así lo explican Òscar Prieto-Flores, su compañera en la Universitat de Girona Eila Prats-Brugat; e Isabel Gutiérrez-Pedemonte y Raquel Carrión-Alfonso, de la Coordinadora de Mentoría Social, en su investigación, "Mentoría social, bienestar y salud mental en personas migrantes racializadas", publicada por el Observatorio Social de la Fundación "la Caixa".
Este equipo ha evaluado el impacto de los programas de mentoría social en jóvenes migrantes y refugiados expuestos a la discriminación racial.
La mentoría social cambia la forma de responder al racismo Un colchón contra la soledad y el aislamiento En el estudio participaron un total de 157 jóvenes migrantes racializados, principalmente procedentes de África y algunos de la Europa del Este y de América Latina.
Los resultados indican que, "si bien el bienestar general evolucionó del mismo modo tanto en el grupo de mentoría como en el grupo sin intervención, se observa una diferencia en la forma en la que ambos grupos afrontan el racismo".
Sin embargo, los investigadores advierten de que es preciso hacer una lectura más profunda: "El impacto de la mentoría no radica en elevar el bienestar en abstracto, sino en cambiar el modo en el que las personas migrantes responden al racismo; es decir, no se trata de mejorar su calidad de vida cuando no están expuestas a discriminación, sino de protegerla cuando sí lo están".
Como explica el propio Prieto-Flores: "Vemos que puede ser un colchón para evitar situaciones peores de salud mental en el futuro".
Es decir, la mentoría social rompe la correlación entre discriminación y soledad.
En las personas que no cuentan con este apoyo, "cada incremento en la discriminación percibida se traduce en un aumento de la soledad".
En cambio, en el grupo con mentoría, esta correlación deja de observarse, "la discriminación deja de predecir la soledad y la interacción es estadísticamente significativa".
Neutralizar el aislamiento "La mentoría no elimina el racismo, pero sí neutraliza una de sus principales consecuencias: el aislamiento social", dice el investigador.
Esta realidad se ve reforzada por el testimonio de los propios participantes del grupo asesor del proyecto, quienes explican que, al sufrir racismo a diario, la tendencia es normalizarlo.
Sin embargo, al compartirlo con un mentor que se alarma ante la injusticia, consigues que "sientas que la situación no está normalizada y no te sientas tan solo".
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