Maduro y su esposa se declaran no culpables ante los nuevos cargos de tortura en Estados Unidos
Nicolás Maduro volvió este jueves ante la Justicia estadounidense, esta vez para responder por acusaciones de torturas que un gran jurado federal ha incorporado a la causa penal abierta antes contra él y su esposa, Cilia Flores.
El dictador venezolano compareció ante el juez Alvin K.
Hellerstein en un tribunal de Nueva York, con grilletes en los tobillos.
Cuando llegó el momento de declararse culpable o inocente, evitó responder directamente.
En su lugar, denunció que la nueva acusación contenía «acusaciones y testimonios falsos».
Lo hizo dos veces, a través de un intérprete, hasta que el magistrado decidió registrar de oficio una declaración de inocencia.Flores, que compareció junto a su marido, fue más escueta. « Soy completamente inocente.
No soy culpable », declaró ante el tribunal.
Ambos permanecen bajo custodia estadounidense desde el pasado 3 de enero, cuando una operación militar ordenada por Donald Trump permitió capturarlos en Caracas y trasladarlos a Nueva York para ser procesados por la Justicia federal.La comparecencia de este jueves supone un nuevo capítulo en una causa que comenzó centrada en el narcotráfico y que ahora se extiende a las prácticas represivas del aparato de seguridad chavista.
La acusación de un gran jurado, presentada la semana pasada, atribuye a Maduro y Flores la dirección de un sistema de torturas contra opositores y detenidos, entre ellos ciudadanos estadounidenses.
Es un cambio sustancial en el alcance del procedimiento, porque lleva ante un tribunal de Estados Unidos delitos cometidos supuestamente en centros de detención venezolanos y durante buena parte de los trece años que Maduro permaneció en el poder.Según el escrito de los fiscales, el sistema represivo empleaba palizas, asfixias y descargas eléctricas para castigar a los detenidos, obtener información o intimidar a quienes eran considerados opositores del régimen.
La acusación no presenta a Maduro como un dirigente que simplemente conocía aquellos abusos, sino que le atribuye una participación directa en determinadas decisiones, incluida la recomendación de métodos de tortura y la recepción de informes sobre el trato dispensado a víctimas concretas.Los fiscales sostienen que Maduro llegó a amenazar con matar al hijo de un prisionero para quebrar psicológicamente al detenido.
También atribuyen a Flores, antigua fiscal general de Venezuela, un papel activo en la construcción de aquel sistema represivo y en la orden de torturar a determinadas personas que quería perseguir.
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