Los Lakers y la guerra por el alma de la NBA
Delos D.
Herriman, el hombre que vendió la luna en el relato de Robert A.
Heinlein, visto hoy con perspectiva un obvio hijo de su tiempo (1950, en pleno espasmo de todo lo estadounidense, sistema económico referencial incluido, tras la Segunda Guerra Mundial), ha acabado siendo una buena metáfora de mucho de lo peor del híper capitalismo salvaje que muta hacia feudalismo tecnológico en unos tiempos que Heinlein, cuya oda se puede invertir hacia la crítica de un régimen cada vez más cruel, dibujó con las trazas más reconocibles de la ciencia-ficción de su época, la clásica, pero con metáforas perfectamente válidas y que permiten el citado asterisco.
Lo que él aplaudía, y sobre lo que construía un personaje (más bien plano) que le resultaba apasionante, ahora se puede usar como advertencia de algo sobre lo que ya no hace falta avisar: ya está aquí.
La cuestión es quién sobrevivirá, y cómo : Herriman era un multimillonario hecho a sí mismo , eufemismo que retrata a un perfil que por desgracia ya conocemos bien.
Más allá de romanticismos cogidos con alfileres, y casi siempre absurdos, nos sabemos de memoria casi todos los puntos en común que comparten las historias de gente muy rica y muy (muuuy) hecha a sí misma .
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en as.com — el contenido pertenece a Diario AS.