Regreso a elBulli: Ferran Adrià se sienta a la mesa con Miquel Fernández, su alter ego en pantalla
La mirada de Ferran Adrià es intensa.
Escudriña con atención a la periodista; es el mismo ojo avizor que el chef pone siguiendo el quehacer del fotógrafo.
Se diría que es capaz de ver a los bañistas en la cala a sus espaldas, y si Adrià fuera un gato y hubiera una mosca, ya la habría atrapado.
Su cabeza de 65 años no para de conectar, de analizar, de crear; parece capaz de estar a la vez en todas partes.
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