La encrucijada marroquí del Gobierno: críticas desde todos los frentes y sin una vía de escape evidente
Es difícil encontrar un asunto en el que Vox esté de acuerdo con Bildu; Sumar, con el PP; o Podemos, con Junts; pero el Gobierno ha conseguido que tanto sus socios como la oposición coincidan en que no es creíble pensar que Marruecos no está detrás de la entrada masiva de 80.000 inmigrantes irregulares de los pasados 30 y 31 de julio, especialmente después de que el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) apunte a que gendarmes y policías marroquíes "guiaron" el asalto en un informe sobre el que, sea como fuere, el Ejecutivo continúa diciendo que atribuir responsabilidad al país africano es un "bulo".
La soledad del Gobierno en su posición ya había quedado clara en las últimas semanas, pero se hizo evidente el pasado jueves, durante la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de la gestión de la crisis en Ceuta.
El presidente continuó defendiendo que no existen "pruebas ni evidencias sólidas" que permitan acusar a Marruecos.
La relación entre ambos países ha sufrido severos vaivenes desde hace alrededor de cuatro años, cuando hubo otra entrada de unas 12.000 personas a territorio español por la frontera del Tarajal.
Dicho asalto fue reivindicado por Rabat, en represalia por la decisión del Gobierno de acoger en un hospital de Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Gali .
Meses después, el Ejecutivo español dio un giro histórico a la política exterior del país al anunciar que apoya que la antigua colonia española del Sáhara Occidental se convierta en una región autónoma dentro de Marruecos, la posición defendida por Rabat.
El régimen alauí no es un socio cualquiera para España: su control sobre los flujos migratorios, la cooperación antiterrorista y la estabilidad de las fronteras de Ceuta, Melilla y Canarias le otorga una gran capacidad de influencia.
Algunas formaciones políticas añaden además sospechas sobre la información personal que podría tener Mohamed VI sobre Pedro Sánchez para que el presidente del Gobierno se mueva en una compleja dicotomía en su relación.
Eso sí, a la vista de las últimas revelaciones y de que se encuentra cada vez más acorralado por todo el Parlamento, se apreció en sus palabras algo más de severidad con nuestro vecino mediterráneo que la mostrada en los últimos días.
Sánchez señaló que aunque España deba "seguir cooperando con Marruecos" y mantener una "relación de buena vecindad", esa colaboración "debe ser diferente".
Y avisó de que "si existieran esas pruebas sólidas" contra el régimen alauí, el Gobierno "actuaría con total transparencia y contundencia".
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.20minutos.es — el contenido pertenece a 20 Minutos Nacional.