El Gobierno mantendrá el despliegue policial en Ceuta hasta que pueda zanjar la crisis
El Ejecutivo se centra ahora en garantizar la seguridad y la paz social en la ciudad autónoma mientras se da respuesta a la situación administrativa de miles de personas migrantes El Gobierno achaca a la falta de colaboración de Vivas el retraso en la respuesta a la crisis de Ceuta Que la vida de Ceuta está muy lejos de volver a la normalidad no solo lo atestigua la presencia de miles de personas migrantes que esperan una respuesta de las administraciones a su condición de demandantes de asilo o de acogida.
El nuevo día a día que afronta la ciudad autónoma desde el pasado 30 de julio está marcado también por la presencia masiva en sus calles de agentes de Policía, Guardia Civil y soldados del Ejército de Tierra que forman parte de un operativo de seguridad inédito en suelo ceutí.
Un despliegue que el Gobierno prevé mantener, al menos, hasta zanjar la crisis migratoria derivada del paso a suelo español por la frontera de Marruecos de al menos 80.000 personas.
Y se prevé que sea para largo.
El refuerzo de la presencia policial, que contó incluso con el envío extraordinario de unidades de élite, se adoptó al inicio de la crisis como medida de seguridad fronteriza tras un episodio que el presidente del Gobierno llegó a calificar como una “violación” y un “ataque a la integridad territorial de una ciudad española como es Ceuta”.
De hecho, las medidas operativas se centraron en un primer momento en la frontera del Tarajal, no solo con la idea de custodiar la devolución a Marruecos de decenas de miles de las personas que entraron en suelo español, sino como medida disuasoria ante la posibilidad de que algo similar pueda replicarse en los días sucesivos.
Esa hipótesis, la de que escenas como las del 30 y 31 de julio puedan repetirse, ni siquiera se contempla ya en el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Cree el Gobierno que el riesgo cierto de que los llamamientos por redes sociales para cruzar a España pudieran provocar réplicas en la frontera ha disminuido drásticamente, sobre todo después de que las fuerzas de seguridad marroquíes fueran capaces de contener el pasado fin de semana nuevos intentos de paso.
El mantenimiento ahora del dispositivo extraordinario en Ceuta tiene más que ver, por tanto, con la necesidad de proteger la seguridad pública de una ciudad autónoma en la que preocupan los problemas de convivencia entre unos vecinos hastiados y una población inmigrante que subsiste al límite de sus posibilidades tras pasar días sin comida, ni agua, ni aseo, ni lugar en el que dormir.
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