El delta del Ebro revierte el caos con la regulación del aparcamiento
Después de la pandemia, muchos espacios naturales se convirtieron en objeto del deseo.
El delta del Ebro (1,4 millones de visitantes al año), que ya arrastraba problemas de ocupación caótica de los espacios naturales, sufrió los efectos de la masificación, con centenares de coches, furgonetas y autocaravanas campando a sus anchas en enclaves naturales de gran valor.
Las imágenes de la icónica barra del Trabucador, junto a la bahía dels Alfacs, y de otros espacios masificados, obligaron a las administraciones con distintas competencias a sentarse y actuar.
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