El nuevo dilema ante los prematuros extremos: salvarlos ya no es solo cuestión de que nazcan con 22 semanas
Los últimos avances médicos sitúan el límite de la viabilidad del neonato en un escenario inédito, pero no solo importa la edad gestacional. Factores como el peso, las intervenciones perinatales y el pronóstico de secuelas a largo plazo abren un complejo debate sobre los límites de la reanimación
Nash Keen nació en Iowa (Estados Unidos) el 5 de julio de 2024 a las 21 semanas de gestación y pesó 285 gramos . Con sus dos años recién cumplidos -y sus problemas de neurodesarrollo e inmadurez orgánica-, ostenta el Récord Guinness de prematuridad. Hay otros casos documentados de neonatos que han salido adelante con esa edad gestacional, aunque siguen siendo muy excepcionales. El límite de la viabilidad ha cambiado mucho en los últimos años y ya se sitúa en las 22 semanas . Pero con un matiz importante: la edad gestacional por sí sola no basta como criterio de actuación; debe valorarse junto con otros factores fetales, obstétricos y asistenciales.
En los países con sistemas perinatales altamente especializados, "las 22 semanas constituyen actualmente el límite inferior en el que puede plantearse, en casos seleccionados, una atención dirigida a la supervivencia", corrobora a este periódico Gemma Arca, neonatóloga del Hospital Clínic de Barcelona. Y cita como referencia las recomendaciones de la Asociación Británica de Medicina Perinatal , que establecen que las decisiones entre las semanas 22 y 26 y seis días (22+0 y 26+6) no deberían basarse exclusivamente en la edad gestacional , aunque "antes de las 22+0 semanas desaconseja ofrecer una atención dirigida a la supervivencia".
Entre los múltiples factores que influyen en la supervivencia destacan el peso, el crecimiento fetal, la gestación única o múltiple, la existencia de anomalías congénitas, la infección o corioamnionitis, la rotura prolongada de membranas y las condiciones en las que se produce el parto. También es muy relevante el sexo, ya que en términos poblacionales las niñas presentan "un pronóstico algo mejor" , según la neonatóloga.
No hay que olvidar el papel decisivo de las intervenciones perinatales . La administración de corticoides antenatales, el sulfato de magnesio para la neuroprotección cuando está indicado, el traslado de la madre antes del parto a un hospital de alta complejidad, la presencia de un equipo experto en el paritorio y una estrategia neonatal protocolizada modifican significativamente el pronóstico. "Por lo tanto, el pronóstico no depende únicamente de la biología del recién nacido ; también de dónde nace, de la experiencia del centro, de la política perinatal adoptada y de los recursos disponibles", resume la experta.
Arca es la primera firmante de un artículo publicado recientemente en la revista Anales de Pediatría , de la Asociación Española de Pediatría , titulado La atención de recién nacidos de 22 semanas en España: el límite de la viabilidad y la necesidad de un marco común de auditoría , que lamenta la carencia de un sistema de información estatal que describa sistemáticamente la atención de los recién nacidos a las 22 semanas.
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