Crítica de 'Tiempo de victoria' (***): Presiones atmosféricas y bélicas para el Día D
El Desembarco de Normandía de nuevo y desde otra perspectiva, desde las condiciones meteorológicas que podrían convertir en un trágico fracaso el Día D .
Como es natural, la historia que cuenta el director Anthony Maras está basada en hechos reales; es decir, que para el 5 de junio de 1944 había pronósticos confusos, incluso contradictorios, que iban desde una mañana soleada hasta tormentosa, ventosa y con fuerte oleaje.
Por aquellas fechas, los pronósticos climáticos se basaban fundamentalmente en la observación de mapas y dinámicas repetidas a lo largo del tiempo.
En realidad, el paso siguiente a sacar el dedo mojado al aire a ver por dónde viene el viento.La película recoge los tres días previos a la fecha elegida, el 5 de junio, y a unos cuantos personajes clave: el capitán James Stagg (Andrew Scott), jefe del servicio meteorológico británico; el meteorólogo estadounidense Irving Krick (Chris Messina); el general Eisenhower, quien debe tomar la decisión de afrontar o no un desembarco sin un pronóstico claro; su mano derecha, la oficial Kay Summersby (Kerry Condon), y el general Montgomery (Damian Lewis), partidario de ir allá aunque sea con paraguas.Las crónicas históricas son claras al respecto de cuándo y cómo se desarrolló tan crucial operación bélica, pero Anthony Maras consigue que su película tenga una gran cantidad de intriga y que prevalezcan la tensión, las dudas, el riesgo enorme y hasta casi la impresión de que un hombre riguroso, terco y valiente, el capitán James Stagg, fue el tipo que salvó al mundo.Hay escenas bélicas, cámara a pie de batalla, buena producción y aparato visual, pero la médula está en el interior, en la búsqueda y los enfrentamientos entre dos modos de hacer los pronósticos y otros dos de hacer la guerra… El espectador sufre la 'pressure' (su título original) como los implicados y mira al cielo para ver si el sol o las nubes le dan una información (aunque ya la tiene en cualquier crónica de aquellos sucesos).
Está especialmente bien el actor Andrew Scott, que interpreta al meteorólogo antipático, aburrido, angustiado y sólido; también Chris Messina, como su simpático y despreocupado contrincante.
Brendan Fraser da el físico adecuado para Eisenhower y su retrato algo 'retocado' para esta película, que ofrece otra óptica para un Día ya muy sabido y que se celebrará siempre.
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