La informalidad de Renfe
Óscar Puente no es sólo el ministro de los 46 muertos de Adamuz –echándose a la espalda la tragedia como si no fuera con él– también es el ministro que ha hundido el servicio de Renfe hasta sus peores registros en cuatro décadas.
Sólo por lo uno y lo otro, ya tiene un recuerdo asegurado en el pasillo de los retratos ministeriales; será difícil que alguien le supere a la baja.
Lo de Renfe resulta grotesco; el Gobierno aprueba una exigente ley de movilidad pero valida que no se recupere la puntualidad de tiempos mejores.
Tras el accidente de Adamuz, alargaron la duración del trayecto para evitar nuevos siniestros pero aun así la mitad de los trenes sigue llegando con retraso.
Lejos de causarle tensiones, Puente ha asumido que esta es la nueva normalidad; el desbarajuste.
Incluso habla de «la puta Renfe» (sic) para lavarse las manos, se siente tan responsable del caos como usted o yo.
La Sala de Máquinas del director El canal de Whatsapp de Julián QuirósÚnete aquíEl AVE que nació con los socialistas está siendo enterrado por el mismo partido, al que ya sólo le falta justificar su desinterés con la alerta climática o la conspiración de las togas.
A cambio de tan poca dedicación, les sobra tiempo para todo, incluso para el juliganismo de la redes sociales.
Que la vida son dos días, ministro, y antes que te das cuenta llegan las elecciones y le dan a otro tu poltrona.
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