El número dos de la consejería catalana de Interior dimite en vísperas de la reorganización de la cúpula de los Mossos
El secretario general del Departamento de Interior y Seguridad Pública, Tomàs Carrión, ha decidido abandonar su cargo y regresar a su plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, en una salida que el departamento atribuye a una decisión personal.
La marcha se produce, sin embargo, en un momento especialmente sensible para la consejería que dirige Núria Parlon, inmersa en la preparación de una profunda renovación de la cúpula de los Mossos d'Esquadra.Carrión era uno de los hombres de máxima confianza de Parlon.
Antes de incorporarse al Govern, había ocupado en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, cuando Parlon era alcaldesa, la dirección de Seguridad Ciudadana, Espacio Público y Medio Ambiente.
El salto de ambos desde el consistorio colomense hasta la Generalitat convirtió a Carrión en una de las piezas del núcleo de confianza de la consellera en Interior.
Tras dos años como secretario general, ha comunicado su voluntad de regresar al Ayuntamiento e iniciar, según fuentes del departamento, «una nueva etapa y un nuevo proyecto vital».La Generalitat insiste en desvincular la salida del número dos de cualquier discrepancia política o interna.
Parlon ha agradecido públicamente a Carrión su trabajo, destacando su «gran profesionalidad», su «dedicación extraordinaria» y su «clara voluntad de servicio».
El departamento también pone en valor su papel en la reorganización de distintos circuitos internos de la consejería para mejorar su funcionamiento.Sea como fuere, la salida se produce en un momento sensible.
Interior afrontará en octubre el relevo del comisario jefe de los Mossos, Miquel Esquius, que se jubilará.
Parlon trabaja en un cambio de la estructura de mando que no se limitará al máximo responsable del cuerpo y que contempla también una renovación más amplia de la cúpula policial.
Entre los planes de la consejera estaría, además, que una comisaria asuma la dirección de los Mossos.La pretensión de Parlon es proceder a una remodelación que no sea traumática, muy distinta a pasados cambios en la policía catalana, muchos con una alta carga política tras los años convulsos del 'procés'.
La despolitización del cuerpo es uno de los tantos que se puede anotar la consejera, escudada en este por el director general de los Mossos, Josep Lluís Trapero.
No es una tarea fácil, en una consejería acostumada a gestionar crisis: de manera reciente, la polémica por la infiltración de agentes en asambleas de docentes o la actuación contra un grupo de independentistas en Montserrat.
De manera reciente, ERC, Junts, Comunes y la CUP han pedido la dimisión de Trapero.
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